Para la fe católica, San Judas Tadeo es el santo patrono de las causas imposibles y desesperadas. Cada 28 de octubre su imagen e historia es motivo de festejos que congregan a gran cantidad de fieles, ya sea para pedir un milagro o para agradecer un favor, sin embargo, este año las celebraciones se vieron modificadas a causa de la pandemia.
La iglesia de San Judas Tadeo, ubicada en la colonia Los Manguitos, es por tradición el punto de congregación, pero, a diferencia de años anteriores, los actos eucarísticos, las ofrendas y las muestras de fe en este 2020 se vivieron de manera distinta.
Alberto Gómez, uno de los colaboradores en esta iglesia, narró que a pesar de que conocen la situación actual del Covid-19, los visitantes no dejaron de fluir, incluso desde la noche del 27 de octubre; esta situación se prolongó hacia la madrugada de este 28, por lo que el templo permaneció abierto por el resto de las festividades.
Al llegar al lugar se corroboró el respeto a las medidas de sanidad: uno a uno los asistentes pasaban por un espacio sanitizante, toma de temperatura y dispensador de gel desinfectante; pequeños y grandes debían pasar por estos filtros para garantizar la seguridad de todos los asistentes.
Una vez dentro, la permanencia se limitó a un breve espacio de tiempo donde los fieles dejaban las ofrendas, encendían las veladoras y elevaban sus oraciones; a diferencia de años atrás, cuando estaba permitida la congregación en bancas y pasillos.
La fe se mantiene
A pesar de las restricciones, la llama de la fe permanece encendida: es el caso de Leticia Jiménez, una madre que agradece la salud de su pequeño. Ella narró que fue hace nueve años cuando dio a luz a Carlos. El recién nacido tuvo problemas de salud que la llevaron a pedir “una luz”. Como agradecimiento al milagro, dice no dejó de acudir cada año a dejarle ofrendas a San Judas Tadeo.
Doña Flor de María Vázquez, mujer de más de 60 años, se dijo agradecida con los favores del santo, por lo que por más de dos décadas ha permanecido fiel a este culto, sin embargo, aceptó que los tiempos de pandemia cambiaron por completo la celebración.
Como muchos, doña Flor acudió en esta ocasión para pedir al santo interceda por la humanidad y de fin a la pandemia, y también por un milagro para aquellos hospitalizados que luchan contra el Covid-19.












