Como cada 16 de agosto, colonos del barrio de San Roque de Tuxtla Gutiérrez festejaron al patrono del lugar mediante una misa y una danza colorida al son del tambor y el carrizo, los penachos originarios de la cultura zoque hicieron su aparición por algunas de las principales calles del Centro de esta ciudad capital.
Es probablemente uno de los festejos más antiguos de esta ciudad, sin embargo, la mayoría de los habitantes de Tuxtla tal vez desconozca de ella, incluso, los habitantes del barrio no tienen la fecha exacta de la aparición de esta algarabía, el cual es resultado de un sincretismo muy antiguo.
Lo anterior, no ha sido un impedimento para que cientos de personas celebren dentro del recinto “el día” del patrono San Roque, donde la leyenda cuenta que además de existir, este santo sufrió mucho en vida.
“Nuestros antepasados, a quienes no conocí, nos contaban que nuestro señor San Roque vivió dentro de una cueva y su fiel acompañante era un perrito que salía a buscar pan para alimentar al patrono cuando se encontraba mal de salud, ya que lo habían lastimado demasiado”, contó Cecilio Hernández Hernández, uno de los colonos del barrio.
Los más antiguos habitantes de los barrios del Centro capitalino han trasmitido de generación en generación la creencia de que San Roque fue un habitante más del antiguo Tuxtla, una creencia que ha desencadenado un festejo anual que sobrevive en pleno siglo XXI, sin fecha exacta de su comienzo.











