Festejan un año más a San Roque

El festejo en honor a San Roque es sumamente antiguo. Óscar León / CP
El festejo en honor a San Roque es sumamente antiguo. Óscar León / CP

Como cada 16 de agosto, colonos del barrio de San Roque de Tuxtla Gutiérrez festejaron al patrono del lugar mediante una misa y una danza colorida al son del tambor y el carrizo. Los penachos originarios de la cultura zoque hicieron su aparición por algunas de las principales calles del Centro de esta ciudad capital.

Es probablemente uno de los festejos más antiguos de esta ciudad, sin embargo, la mayoría de los habitantes de Tuxtla tal vez desconozcan de él, incluso, los habitantes del barrio no tienen la fecha exacta de la aparición de esta algarabía, la cual es resultado de un sincretismo muy antiguo.

Lo anterior, no ha sido un impedimento para que cientos de personas celebren dentro del recinto “el día” del patrono San Roque, donde la leyenda cuenta que, este santo sufrió mucho en vida.

“Nuestros antepasados, a quienes no conocí, nos contaban que nuestro señor San Roque vivió dentro de una cueva y su fiel acompañante era un perrito que salía a buscar pan para alimentar al patrono cuando se encontraba mal de salud, ya que lo habían lastimado demasiado”, contó Cecilio Hernández Hernández, uno de los colonos del barrio.

Los más antiguos habitantes de los barrios del Centro capitalino han trasmitido de generación en generación la creencia de que San Roque fue un habitante más del antiguo Tuxtla, una creencia que ha desencadenado un festejo anual que sobrevive en pleno siglo XXI, sin fecha exacta de su comienzo.

“Donde ahora se halla la iglesia de San Roque anteriormente fue un sitio para dejar a los muertos por el cólera, de hecho cuando iniciaron las construcciones del recinto se encontraron muchos esqueletos, también se descubrieron objetos maravillosos, de los cuales desconocemos su paradero”, agregó Hernández Hernández.

Es decir, que donde yace la iglesia de San Roque primeramente fue el hogar improvisado de dicho santo, luego pasó a ser un camposanto provisorio y finalmente se convirtió en una de las iglesias más emblemáticas del Centro.

Es por ello, que quienes danzan en honor a San Roque lo realizan con gran devoción y creencia férrea; algunos otros colonos mantienen la idea de que este festejo puede ser todavía más antiguo de lo que se cree, debido a la presencia de los penachos en los danzantes varoniles, un objeto icónico en las culturas prehispánicas.

“Para nosotros los penachos representan los rayos del sol, una ofrenda hacia el señor Jesucristo, pero que encausamos en San Roque; mañana (hoy) celebraremos a San Jacinto, creemos que ambos eran hermanos, por lo que denominados a San Jacinto-Roque”, señaló Cecilio Hernández.

Hace decenas de años durante los festejos a San Roque se realizan peleas de box, lucha, concursos beber cerveza, comer elotes, entre otros, tradiciones que fueron desapareciendo para dar lugar a los juegos mecánicos y otras distracciones de feria.

Actualmente el festejo de San Roque inicia con una misa en su honor dentro de su recinto católico, después los danzantes realizan su ritual al son de cascabeles, tambores, y carrizo; para que después los devotos a este santo bailen de casa en casa, en hogares donde tengan dentro de su altar la figura de este santo o quienes hayan recibido a las vírgenes de Copoya.

“La última danza se realiza el 24 de agosto en honor a San Bartolomé de Las Casas, que es el cierre de la feria de San Roque, es una tradición que se ha trasmitidos de abuelos y nietos durante años”, finalizó el colono del barrio San Roque.