En el Santuario Diocesano de La Villita de Guadalupe en Tapachula, autoridades eclesiásticas mantienen en las misas los protocolos de salud por el covid-19, por lo que se ha reducido el aforo, se vigila la aplicación de gel antibacterial y el uso de cubrebocas, y no se autorizaron peregrinaciones. Esto debido a que aumentó el número de misas y eventos religiosos, principalmente los días 11 y 12 de diciembre, con la finalidad de atender al mayor número de feligreses.
La iglesia de La Villita de Tapachula es uno de los santuarios más concurridos en la región, porque ahí se celebra la fiesta cristiana como en todo México; antes de la pandemia, se instalaba una feria alrededor de la iglesia, se recibía a los peregrinos y antorchistas de instituciones, empresas y grupos sociales de Guatemala, por igual de otros municipios de Chiapas, mismos que acudían a los festejos y a la veneración de la Virgen Morena.
Informaron que para el día 11 de diciembre se tiene programada Santa Misa a las 6:50 de la mañana, a mediodía, a las 6:50 de la tarde, y a las 11:00 de la noche se tendrá la “misa de las mañanitas”.
Para el 12 de diciembre, con el objetivo de permitir el ingreso de un mayor número fieles que acudirán a adorar a la Virgen del Tepeyac, se han programado siete misas, las cuales se realizarán a las 5:00 de la mañana (“misa de Aurora”), a las 6:50 a. m., 10:00 a. m., 12:00 horas, 5:30 de la tarde, 6:50 p. m. y 8:30 p. m.
Informaron que los grupos, empresas y asociaciones que deseen participar de la santa misa el día 12 de diciembre, tendrán que anotarse previamente, debido a que el acceso al santuario será reducido, ya que se estima un aforo del 50 por ciento y una vez que se cumple el acceso al templo se cierra. Todo con el fin de respetar la sana distancia.
Cabe hacer mención que a pesar de que se prohibieron las peregrinaciones y caravanas, algunas empresas y asociaciones han realizado sus actividades, pero no en la misma cantidad que antes de la pandemia, además, quienes las realizan, son motivadas por la devoción y la fe hacia la Virgen de Guadalupe; y que a pesar de las recomendaciones, no se pudo evitar la realización de recorridos en los llamados gallos motorizados por parte de organizaciones, por lo que la iglesia no sale a recibirlos y a dispersar el agua bendita, como es costumbre.












