Fin a ley de la selva económica

"Urge regular los monopolios -públicos y privados- porque la concentración económica genera un perverso impuesto a los ciudadanos, al tener que pagar más por productos de un mercado cautivo, donde sólo una o dos empresas proveen los bienes y servicios en algunos sectores. México lleva mucho rezago en dicha legislación, al grado de que según el Foro Económico Mundial, el país tiene un lustro con cada vez peores índices de competitividad frente a otras naciones.

La institución que en México se encarga de velar por la buena competencia entre los actores económicos es la Comisión Federal de Competencia (Cofeco), la cual, hasta la fecha, ha carecido de los instrumentos jurídicos suficientes para hacer frente a los poderosos grupos monopólicos del país.

Para remendar ese hecho, ayer el Senado de la República aprobó en lo general una ley que permitirá a la Comisión Federal de Competencia convertirse en un organismo descentralizado de la Secretaría de Economía, con personalidad jurídica y patrimonio propios, cuyos integrantes y titular serán nombrados por el Ejecutivo federal pero ratificados por el Senado de la República. Se aumentaron también los montos de las multas contra empresarios transgresores de la ley.

Sin embargo, se agregó el requerimiento de que ciertas sanciones a posibles prácticas monopólicas se apeguen a una previa autorización judicial. El PRI defendió el cambio bajo el argumento de que no podía sancionarse sin antes comprobar el delito. En contraste, el PAN argumenta que sin esa capacidad la Cofeco se quedará ""sin dientes"", es decir, sin modo de disuadir a las compañías.

Aún hace falta que la Cámara de Diputados ratifique lo aprobado en el Senado o cambie la iniciativa.

Con todo y las impugnaciones a la propuesta original del Ejecutivo, la legislación a debate representa un avance de importancia respecto de la ausencia de regulación efectiva que, en los hechos, perpetuaba inequidades y el reinado de la ley de la selva económica.

Por eso es importante que en el tramo legislativo que le falta recorrer, la ley no sufra cambios que la dejen inservible. Los partidos políticos han de asumir que una normatividad que permita la competencia equitativa de los actores económicos no puede ser rehén de veleidades políticas de coyuntura. Sólo los intereses de grupo o particulares, y no las discrepancias técnicas, explicarían terminar este periodo ordinario de sesiones en el Congreso sin una nueva legislación antimonopolios.

Es tiempo de que el poder Legislativo piense en términos del largo plazo económico de México. (El Universal)

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