"Pablo Salazar Mendiguchía, detenido el martes en Cancún, Quintana Roo, enfrentará al menos seis demandas interpuestas por diversas organizaciones civiles de las regiones Costa, Soconusco y Sierra por fraude en la reconstrucción de los daños del huracán Stan en 2005, y las que se acumulen.
Salazar fue detenido por peculado, ejercicio indebido del servicio público, abuso de funciones públicas, abuso de autoridad y asociación delictuosa, delitos por los que podría permanecer 20 años en prisión.
La Procuraduría estatal informó que el Ministerio Público presentó pruebas que acreditan que Salazar -conjuntamente con diversos servidores públicos de su administración- desvió recursos del estado por 104 millones de pesos.
Independientemente de que el monto mencionado parecería poco para cualquier ciudadano enterado de cómo actuaba el que fuera ""gobernador de la esperanza"" (2000 a 2006), y de lo que pueda acumularse y acreditarse en cuanto al desaseado manejo de los recursos destinados a la reconstrucción de los daños del huracán Stan, es claro que Pablo Salazar hizo todo desde niño, para estar donde está ahora, es decir, en la cárcel.
De acuerdo con testimonios de quienes lo conocieron en sus primeros años, era del tipo bronco. Más tarde, para ocupar cargos que requerían obligatoriamente de título y cédula profesional, se le hizo fácil fasificar todo cuanto había que falsear. Ello hubiera sido suficiente para llevarlo a la cárcel a los 24 años, en 1978, cuando se coló para ser nombrado nada menos que subprocurador de Justicia, con sus requisitos acreditados en un clandestino taller de documentos apócrifos.
Pero siguió adelante en una cadena de simulaciones, las últimas relacionadas con una pregonada preocupación indigenista sobre-expuesta en la Comisión de Concordia y Pacificación. Fue éste uno de los vivillos a los que se refirió en su momento Carlos Castillo Peraza como a aquellos que sacaron provecho personal del conflicto de 1994.
Pero las cosas continuaron. En su circunstancial y muy anormal carrera por la gubernatura engatusó el 24 de agosto de 1999 a los partidos Convergencia por la Democracia (CD) y del Centro Democrático (PCD) que se pronunciaron por su candidatura. El 2 de octubre se sumó el denominado Partido del Trabajo (PT) y el 30 de octubre el Partido de la Revolución Democrática (PRD). El 23 de enero del 2000, el Partido Acción Nacional (PAN) y cuatro días después el Partido Verde Ecologista de México (PVEM); a finales del mismo mes se sumaron el Partido de la Sociedad Nacionalista (PSN) y el Partido de Alianza Social (PAS).
Al salir de la gubernatura nadie dudaba que Pablo era ya un multimillonario más en el país.
Tras estos acontecimientos, Pablo no ha perdido. Finalmente está en donde debe estar, en donde deben estar los delincuentes, en la cárcel. El único perdedor en esta tragicomedia es el Partido del Trabajo, pues ahora sí ya no tendrá a su senador plurinominal. Es decir, el señalado por Carlos Tapia, negocio de 50 millones de pesos se habría esfumado.
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