"Los dictadores de ahora que atentan contra su propio pueblo no tienen apoyo de la comunidad internacional ni refugio seguro, lo que es una señal para otros como Bashar al Assad en Siria o Ben Ali en Yemen. La sentencia anterior es un fragmento de un análisis dado a conocer este jueves por un periodista de una cadena árabe de televisión que ha dado seguimiento a todos los pormenores de la llamada ""Primavera Árabe"".
La reflexión sin duda no sólo es un pertinente mensaje a los caudillos que de cuando en cuando se han levantado en esos países sin tradición democrática y caracterizados por continuar todavía en un lamentable orden social basado en un arcaico sistema de castas que no ha logrado despegar al Corán de lo que es el gobierno, lo cual ha mantenido hundidos en el subdesarrollo a esos pueblos que hasta hace poco más de 500 años lideraban ciencia, cultura y tecnología.
También, dicha reflexión alude a otros en diversas latitudes, incluso en Latinoamérica, protagonistas que se niegan a dejar el poder y que usan la máscara de la democracia para estarse reeligiendo una y otra vez a base del escamoteo de los derechos de pacientes ciudadanos, como en Venezuela.
En diferentes cables informativos de diversas agencias se encuentran versiones distintas sobre la muerte. Hay imágenes del linchamiento. Una golpiza habría sido la causa. Hay versiones de que recibió dos impactos de bala, en el brazo y en la cabeza. Lo cierto es que el tirano que se apropió del poder mediante un golpe de Estado y llevó a su país a condición de paria al haber protagonizado actos de terrorismo internacional, ha desaparecido para siempre, lo cual es ahora motivo de fiesta en su propio país.
Ahora su estirpe toda corre el riesgo de sufrir el mismo fin, y quién podría evitarlo. Nadie.
Ahora es un capítulo trágico y vergonzoso en la historia de su nación que lo teleró por más de 40 años, pero que ya está cerrado para siempre, en tanto no hayan más tentados por el impulso de volverse de nuevo tiranos en ese mismo suelo.
En lo que es la clausura de este capítulo, la Organización de las Naciones Unidas llamó ayer al pueblo de Libia a deponer las armas y a iniciar un proceso de reconstrucción y reconciliación nacional, tras el anuncio de la muerte del ""líder"" Muamar Gadafi.
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