Para este 2024 la fiscalización del Servicio de Administración Tributaria (SAT) viene tan fuerte como ha estado en los últimos años, pese a los contadores y contribuyentes que han desarrollado un buen sistema de recaudación y con buenos resultados, lo que ha permitido estabilidad respecto al presupuesto del país.
El contador público certificado, René Cruz Montalvo, dijo que no se espera que se enfoquen en determinados sectores de contribuyentes, sin embargo, no hay que dejar pasar que hay algunas obligaciones que debían cumplirse antes del 31 de diciembre pasado y que entraron en vigor a partir del 1 de enero.
Por ejemplo, una de ellas es lo relacionado al Régimen Simplificado de Confianza, en el que existía la obligación de habilitar el buzón tributario que se venció en octubre pasado y, en caso de no haberlo hecho, aunque fuera antes del 31 de diciembre, serán acreedores a una sanción.
Pueden recibir sanciones desde los tres mil 400 pesos hasta 10 mil o más, en caso de no tener habilitado el buzón tributario. Esto es muy fácil, entrando a la página del SAT con su e.firma o clave y actualizar sus datos fiscales.
Sobre todo, actualizar los datos de contacto, el correo electrónico (que sea revisado de manera diaria por el contribuyente), un número de teléfono (principalmente celular para mensajes), dirección y código postal.
Notificación
Por lo general, el SAT envía una notificación al buzón tributario y también avisa a través del teléfono o correo; si no es abierto en los tres días siguientes, la autoridad fiscal lo dará por notificado, de ahí la importancia de tener los medios de contacto actualizado para evitar sanciones.
El contador mencionó que en el Régimen Simplificado de Confianza tributan las personas físicas que no rebasan los tres millones y medio de pesos en ingresos anuales, también las personas morales, quienes no rebasan los 35 millones de pesos al año, sea cual sea su actividad económica.
Solamente tiene un requisito este régimen, y es que no pueden tributar los profesionistas que tienen la necesidad de tener cédula profesional para poder ejercer, como un contador público.












