Flamboyán y laureles, los árboles que más caen

En lo que va de la temporada de lluvias, Tuxtla Gutiérrez no ha registrado más de 100 árboles caídos, de acuerdo con el secretario de Protección Civil Municipal, Eder Mancilla, quien reconoció que las precipitaciones han sido escasas debido a la persistencia de la canícula, lo que ha reducido los estragos en comparación con otros años.

Agregó que la tormenta registrada en las últimas horas en el poniente de la capital dejó árboles derribados, principalmente en colonias como Bonampak, Buenos Aires, Belisario, barrio Colón y Buenavista, así como en la carretera Emiliano Zapata, a la altura de la Fuerza Aérea.

Entre las especies que con mayor frecuencia se caen durante estas temporadas es el flamboyán como la primera de la lista, una especie que no es nativa de Tuxtla Gutiérrez, le siguen las benjaminas y los laureles, que también son plantas foráneas.

El secretario explicó que el problema principal no es la especie en sí, sino la forma en que son plantados y podados, ya que suelen ubicarse en espacios muy reducidos y con podas desiguales que inclinan el follaje hacia un solo lado, lo que genera un crecimiento descompensado y los vuelve más vulnerables ante las rachas de viento.

Las ráfagas que acompañaron a la lluvia de ayer superaron los 50 kilómetros por hora, y en la zona también se presentó granizada, lo que sumado a la resequedad del suelo provocó que los árboles cedieran con mayor facilidad.

Ante esta situación, el secretario recordó que la Secretaría de Medio Ambiente y Medio Urbano es la dependencia encargada de otorgar permisos de poda, un trámite gratuito que solo requiere la presentación de una copia de identificación oficial y un recibo predial.

Los inspectores de esa área acuden a los domicilios para recomendar, de acuerdo con la especie, el tamaño y el lugar dónde está plantado cada árbol, la poda más adecuada para evitar riesgos durante las tormentas.