Las voces de Zinacantán, Sots’leb, que traducido del tsotsil al español significa gente de los murciélagos, siguen trasmitiendo historias a través del arte, pero también de su principal fuente de ingresos: la floricultura.
Sin embargo, el 80 por ciento de las familias productoras de flores que trabajaban en el mercado del Norte en San Cristóbal de las Casas, debió huir del lugar a consecuencia de la violencia que se vivió recientemente.
Panorama
En cifras reales, más de dos mil comerciantes se establecieron en la plazuela cercana a la iglesia de San Sebastián, donde hoy día venden costales atestados de crisantemos, rosas, follajes, entre otras variedades.
“El 80 por ciento de los habitantes de Zinacantán se dedica a la producción de flores, pero por lo sucedido ya no quieren regresar a ese mercado. Hay temor pero también hay preocupación, ya que las ventas no son las mismas”, expresa el floricultor Julio Hernández.
Este documento gráfico muestra la precariedad y desconcierto de algunas familias que regresaron a su localidad, y también la limitación de apoyo para que puedan establecerse debidamente.












