Para las mujeres que enfrentan un tratamiento contra el cáncer, recibir una peluca representa mucho más que un cambio de imagen; significa recuperar parte de su autoestima y volver a sentirse seguras en medio de un proceso marcado por el dolor físico, emocional y económico. Así lo expresó Susana Nájera Martínez, beneficiaria del Taller de Pelucas Oncológicas del Sistema DIF Tuxtla.
Nájera Martínez enfrenta desde hace dos años y medio una batalla contra el cáncer de colon, una etapa que calificó como una de las más difíciles de su vida debido a los constantes tratamientos y las complicaciones derivadas de la enfermedad.
“Es una etapa muy dolorosa. A veces ya no nos encuentran las venas para ponernos las quimioterapias, nos tienen que picar mucho las manos y además están los dolores y los medicamentos que debemos tomar”, relató.
La paciente explicó que la enfermedad también ha limitado de manera significativa su vida cotidiana y ha generado un fuerte desgaste económico para su familia, pues con frecuencia deben adquirir medicamentos que no se encuentran disponibles en las instituciones de salud.
Además, debido a la falta de algunos servicios especializados en la entidad, ha tenido que viajar a la Ciudad de México para recibir atención médica, lo que implica gastos adicionales en transporte, hospedaje y alimentación.
Daño emocional
Respecto a la pérdida del cabello, recordó que fue uno de los momentos más difíciles de enfrentar de manera emocional.
La beneficiaria forma parte de la fundación Puerta Rosa, organización que brinda acompañamiento a mujeres con cáncer y que coordina el acceso a programas de apoyo como la entrega de pelucas oncológicas.
Asimismo, agradeció a las personas que donan su cabello para la elaboración de estas pelucas, ya que representan un gesto de solidaridad que impacta de forma directa en la vida y autoestima de las pacientes.
Por último, hizo un llamado para fortalecer el abasto de medicamentos para pacientes oncológicos, sobre todo aquellos destinados al manejo del dolor, como inyecciones y parches, que frecuentemente escasean.












