La dinámica social y económica del estado es permisible a la aparición de algunas practicas laborales que se ubican en el límite de lo lícito; es el caso de los “franeleros”.
Este oficio ofrece una alternativa económica para quienes ofrecen el “servicio” pero también representa una irregularidad que las autoridades buscan erradicar.
Policía Municipal
En este sentido, el doctor en Ciencias Políticas Moisés Grajales Monterrosa, titular de la Secretaría de Seguridad Pública Tránsito y Vialidad Municipal de Tuxtla Gutiérrez, explicó que mediante permanentes operativos busca disuadir a quienes en la práctica cometan infracciones a las leyes municipales.
Dijo que mediante operativos constantes por parte de la Secretaría de Seguridad Pública Municipal se ha logrado retirar a personas que cobraban a los automovilistas por estacionarse sobre las calles 15ª y 16ª Poniente de la ciudad.
Con el diálogo por parte de los agentes de Seguridad, así como de Tránsito Municipal, se les invitó a los llamados “franeleros” a retirarse de esas vialidades, de acuerdo al reglamento de Bando de Policía y Gobierno.
El referido reglamento en su artículo 108, fracción XVI señala “será motivo de infracción obstruir y/o apartar lugares de estacionamiento con cualquier objeto en la vía pública”.
En tanto los recorridos por parte de las autoridades municipales son constantes para evitar que dichas personas reincidan en estas prácticas, por lo que se le hace una atenta invitación a la ciudadanía para denunciar alguna irregularidad en las calles de la capital.
Personaje
Por otro lado, Jesús, un “franelero” que desde hace tres años desempeña este oficio en Tuxtla Gutiérrez, explicó que puede llegar a obtener hasta 12 mil pesos mensuales, cifra que supera al salario promedio que percibe un profesionista promedio.
En entrevista realizada para Cuarto Poder, indicó que los días de quincena son los de mayor actividad económica, ya que la mayor parte de sus ingresos la obtiene en esos días, en donde puede llegar a ganar mil pesos diarios trabajando únicamente tres días de la semana -jueves, viernes y sábado-, ya que el resto no es redituable.
Vestido con chaleco y pantalón de vestir de color negro, camisa clara y zapatos impecables, Jesús de 22 años, explicó que cada “franelero” trabaja de manera independiente, no tienen jefe, ni horario.
Narró que ante las dificultades que representa el obtener un empleo formal, con estudios de preparatoria, ser acomoda carros es una buena opción.
Antes trabajó como empacador en centros comerciales y de vendedor, en donde su ingreso era menos de la mitad de lo que actualmente obtiene.
Dijo que cerca de bares y centros nocturno es donde mejores propinas reciben y aunque no se cobra ninguna cuota establecida la propina varía por cada cliente, entre 50 y 250 pesos.
A pesar de ser un trabajo “fácil”, al que le dedica alrededor de 10 horas por día, muchas veces ha puesto en riesgo su vida para cumplir lo mejor posible con su responsabilidad, la cual consiste en garantizar la seguridad de los vehículos.
Manifestó que en la actividad en la que se desempeña, la cual no paga impuestos, carece de seguro médico, prestaciones de ley o algún beneficio, ya que esta labor es totalmente independiente.
Al ser un oficio que no está permitido por las autoridades municipales, un franelero supera a las percepciones salariales de muchos profesionistas que trabajan de manera legal, durante seis días a la semana y jornadas de ocho horas como mínimo.
Salarios comparativos
Al cuestionar a un administrador de empresas, empleado de una agencia de autos con un año de haber egresado, señaló que el salario actual que percibe es de siete mil pesos mensuales, dedicándole el 80 por ciento de su tiempo al empleo, a diferencia de los franeleros que trabajan menos horas y obtienen más ingresos.
Plazas comerciales
Existen otros grupos organizados que se encuentra dentro de las plazas comerciales y pertenecen al Sindicato de Trabajadores “Cor-boy”, organización conformada por más de 200 integrantes y a la cual pagan la cantidad de 10 pesos diarios por concepto de derecho de piso.
José Luis Gómez Salas, de 18 años de edad, quien labora en el estacionamiento de Plaza Polifórum, externó que sus ingresos varían diariamente entre 150 y 200 pesos diarios, con una jornada que va de las ocho de la mañana a las tres de la tarde.
Señaló que son 32 trabajadores los que se organizan en dos turnos dentro de la plaza, matutino y vespertino, en donde normalmente le va mejor al del turno de la tarde, en donde ceden obtener entre 200 y 250 pesos.
“La propina es muy variable pero la mayoría de la gente nos da dinero, aunque sea dos pesos pero nos dan, lo máximo que he recibido son 50 pesos, mi familia es de bajos recursos y tuve que dejar de estudiar para poder mantenerme y lo que gano me alcanza para comer”, sostuvo.
Resaltó que aunque pertenecen a un “sindicato” no tienen beneficios como seguro médico o prestaciones de ley, solo les asignan un lugar de trabajo y les proporcionan un mandil como identificación que les permite trabajar dentro del establecimiento.
Ser franelero o viene viene no es un trabajo fácil, reconocieron no pagar impuestos, pero en ocasiones deben dar dinero a las autoridades encargadas de brindar seguridad para que los dejen trabajar con tranquilidad.
Los trabajadores en su mayoría concluyeron que la principal característica de quienes se dedican a este oficio es la amabilidad que ofrecen a las personas ya que tienen que esmerarse para poder recibir una propina y llevar a casa el sustento diario.












