Frontera sur, marcada por la falta de infraestructura

Frontera sur, marcada por la falta de infraestructura

Un rezago en la tecnología, poco interés por el área empresarial para invertir en la zona, alta movilidad y poca infraestructura para el control del flujo fronterizo, fueron los resultados de cinco años de investigación en la frontera sur de Guatemala-Chiapas, de María de Lourdes Romo Aguilar, Rosalía Chávez Alvarado y Leticia Abigail Pérez Pulido, de la Universidad Autónoma de México (UNAM).

A diferencia de otras fronteras, la inversión empresarial y la atención institucional son mínimas, lo cual, afirmaron, genera rezagos en varias comunidades y en ambos lados de la frontera.

Explicaron que esto motiva la creación de una diversidad de transportes, formales e informales, con el fin de trasladar mercancías y a personas.

Dos problemas transversales son la inseguridad en la región y la migración continua de grupos sin documentación, ya que la histórica complicidad de problemas de informalidad comercial y en el traslado, en estos últimos años, han sido adoptados por los grupos armados que ahora movilizan mercancías y personas.

Parte de la movilidad es por jornaleros guatemaltecos en busca de trabajo, aunque también se observan flujos de guatemaltecos que cruzan hacia Tapachula, Chiapas, en busca de tiendas departamentales que, por el cambio de moneda, ofrecen productos con un valor monetario menor que en su país de origen.

“Históricamente, las balsas han sido uno de los principales vehículos entre Chiapas y Guatemala, y aunque aún lo son, la franja límite se ve opacada por la inseguridad derivada de distintas fuentes”, argumentan.

El Estado mexicano y el guatemalteco no intervienen, ven la construcción diaria de una permisividad entre los actores locales, los comerciantes y los transportistas.

Por lo cual afirman que es notoria la falta de coordinación entre los diferentes sectores empresariales y dependencias de gobierno para la creación de infraestructura multimodal, con nuevas formas y rutas de movilidad comercial y de personas.

Asimismo, dicen que es evidente la existencia de un rezago tecnológico en la región, y esto es una limitante importante que ya debería estar solucionada, dada la persistente mediación de las aduanas de ambos países por el intercambio de mercancías. “El afán de expansión de los mercados y de la competitividad es inexistente”, subrayaron.

Las investigadoras agregaron que uno de los impactos más negativos para el comercio de la economía de la región, e incluso a nivel internacional, son los constantes bloqueos carreteros, pues los camiones y tráileres muchas veces llevan alimentos perecederos, ocasionando mermas y bajas en la comercialización.