Frontera Sur vive ambiente de persecución

Es necesario respetar los derechos humanos de la gente que quiere cruzar a EUA. CP
Es necesario respetar los derechos humanos de la gente que quiere cruzar a EUA. CP

El sacerdote Heyman Vázquez Medina, párroco de Huixtla y director del albergue “Nadie es extranjero”, afirmó que en la Frontera Sur de México “se vive un ambiente de persecución y de criminalización de la migración”.

Agregó que “se han incrementado en 200 por ciento los retenes, con la participación de elementos del Instituto Nacional de Migración, Policía Federal, Guardia Nacional y el Ejército Mexicano”.

En su opinión, “ese ambiente de persecución y de criminalización a los migrantes es exagerado en la Frontera Sur y contrario al discurso del presidente Andrés Manuel López Obrador, que habla del respeto a los derechos humanos de los migrantes, pero en la práctica no veo nada, sigue el trato igual que como en el gobierno priista, no hay cambio”.

En entrevista, dijo que “la persecución a los migrantes se ha incrementado en estos días, sobre todo a partir de la amenaza del presidente de Estados Unidos, Donald Trump”.

Vázquez Medina expresó que “la noticia de que ya no se cobrará el impuesto es porque el gobierno de México se subordinó al de Estados Unidos y por eso el anuncio del envío de seis mil elementos de la Guardia Nacional. “Eso es una subordinación y aunque en el discurso López Obrador hable de dignidad, en la práctica seguimos subordinados a los intereses de Estados Unidos, lo cual es lamentable, y más porque los migrantes son los que tienen que pagar el costo, junto con los defensores de sus derechos”.

El sacerdote calificó de “injusta” la detención del director de la organización denominada Pueblos sin Fronteras, Irineo Mújica, y del activista, Cristóbal Sánchez, acusados de violar la Ley de Migración.

“Es una detención injusta, con fabricación de delitos pues no hay elementos para librar una orden de aprehensión”, reiteró.

Comentó que el viernes visitó en la cárcel de Tapachula a Cristóbal Sánchez, acusado por una familia de migrantes de Centroamérica de que “el 29 de marzo les ofreció llevarlos a Estados Unidos y le dieron ocho mil dólares, pero que en el camino los abandonó”.

El religioso aseguró que “en esa fecha Cristóbal estaba en su casa en la Ciudad de México, de lo que hay pruebas. Después de la caravana de enero pasado ya no lo miró y siempre lo veía porque llegaba en las caravanas y se quedaba a dormir en la parroquia”.

Abundó: “No creo en las acusaciones que le hacen porque a él lo conozco desde el 2004 como un aguerrido defensor de los derechos de los migrantes y de las caravanas que acompañó. El se quedaba a dormir en la parroquia junto con sus compañeros en forma incómoda. Si hubiera tenido dinero de tráfico como se le acusa, hubiera dormido en un buen hotel y no incómodamente en un cuarto con varias personas en la parroquia. Yo lo conozco y no creo que haya estafado, robado a migrantes o querido traficar con ellos”.

Dijo que no cree que el juez de la causa tenga elementos para vincularlo a proceso. “Espero que en México de veras haya un poco de justicia; espero que el juez actúe con honestidad porque no hay pruebas de lo que se le acusa”.

“Pido al gobierno que de veras se tenga el sentido de justicia, en México y que Cristóbal Sánchez e Irineo Mújica sean liberados, para que ya empecemos a conocer la justicia; que los jueces actúen con legalidad en este tipo de delitos fabricados. Esperamos que ya se vaya dando esa cuarta transformación de la que tanto habla López Obrador, que se materialice, porque no la vemos, seguimos igual”, concluyó.