En el marco del Día Mundial de la Alimentación, Óscar Farrera Sarmiento, director del Jardín Botánico “Dr. Faustino Miranda” de la Secretaría de Medio Ambiente e Historia Natural, reflexionó al decir que existen frutos con alto contenido alimenticio que eran utilizados de forma frecuente por anteriores generaciones y que hoy ya son olvidados.
Farrera Sarmiento mencionó que Chiapas al encontrarse en el Trópico; sitio en el que se concentran el 75 por ciento de la diversidad florista del planeta, es favorecido con una gran variedad de flora, ya que un tercio de las especies del país se encuentran en la entidad.
Por ello, existen diversos frutos que eran consumidos para sanar diversas enfermedades o mejorar la calidad de vida, pero que ante la llegada de nuevos mercados y consumos su funcionamiento se ha visto cada vez más escaso.
“Tenemos muchos frutos nativos que no lo hemos explotado al máximo. Hay frutos olvidados, por ejemplo, la chincuya, es una fruta grande de color amarillo con alto contenido en vitamina A, aminoácidos y azúcares”, comentó.
De la misma forma, el zapote negro es un producto olvidado, que era común ser consumido entre los abuelos y abuelas, de grandes propiedades como hierro, yodo, azúcares, vitaminas y minerales.
“Ahora tenemos fuertes problemas de obesidad, por lo que frutas y verduras nativas son la opción, alejadas de los procesamientos industriales. Existen gran variedad, por ejemplo, el zapote negro no es el único, también el blanco o del sueño, amarillo, chicozapote, zapotillo y sonzapote, todos con propiedades alimentarias bastas”, dijo.
Además, existe la chirimoya y la papausa rosa, que son altos en vitamina B y que sirven para el sistema nervioso.
Farrera Sarmiento comentó el caso del cuajolote, el cual es un fruto olvidado para las personas, no obstante, las vacas inclusive rompen las cercas para llegar a ellos debido a que fortalece su capacidad de formular leche. Para las personas, su consumo ayuda a problemas renales y antisépticos.
En cuestión de verduras, depende de las regiones, en los Altos se consume el tropolite, una hoja con alto contenido en hierro y aminoácidos. En la región Zoque, se tiene la cuña, pariente del chile y la papa, con gran cantidad de nutrientes que combaten la anemia infantil.
“En Ocozocoautla, existe una comunidad llamada Tzu Tzu, mucha gente desconoce el significado, pero es árbol de cuajolote en zoque, lo que nos quiere decir de la gran valía que tenían los antepasados para conseguir estos frutos”, explicó.
Por último, el director invitó a la ciudadanía a tener consciencia sobre estos frutos, ya que aparte de la identidad cultural que nos pueden aportar, nos enseñan que teníamos una gran inteligencia por la arbolaría.












