Fuerzas Armadas

Luego de la resolución de la Suprema Corte de Justicia de la Nación de acotar el fuero militar, las secretarías de la Defensa, de Gobernación y de Marina reiteraron el compromiso de las Fuerzas Armadas y del Gobierno de continuar trabajando en beneficio de la sociedad mexicana coadyuvando con las áreas de seguridad del país con estricto apego a los principios y facultades constitucionales que les rigen.

Ésta fue la reacción institucional a una resolución que si bien ha recibido el saludo festivo de algunos organismos públicos como de muchas organizaciones no gubernamentales, representa una enorme presión para quienes se hallan en un momento extremadamente delicado de la lucha contra el crimen organizado, pero además, indepedientemente de que sabemos que responde a recomendaciones de órganos de la comunidad internacional, reclama también una reflexión en el sentido de que la mayoría de la población tiene plena confianza en la justicia militar. Lo anterior quiere decir que ningún ciudadano mexicano duda de que quien dentro de las Fuerzas Armadas incurriera en algún ilícito, recibiría la correspondiente sanción por parte de la justicia de sus pares.

El criterio de la Corte es inatacable, sin embargo, en algunos medios de comunicación se han escuchado voces que no se muestran del todo convencidas con esa determinación dada a conocer el pasado martes, las cuales argumentan la coyuntura grave que enfrenta la nación.

Debe pues entenderse que esta resolución atiende criterios de la Corte Interamericana de Derechos Humanos que ha instado al Estado mexicano a reformar su legislación para que el Código de Justicia Militar corresponda a estándares internacionales en la materia y de la Convención Americana sobre Derechos Humanos.

Es en esa tesitura en la que deben colocarse todas las expresiones que en reacción al tema se han venido sucediendo.

Por nuestra parte, el reconocimiento y el agradecimiento a las Fuerzas Armadas por su desempeño durante los más críticos trances en los últimos años, es y será franco y abierto. Basta recordar las crisis por diversos acontecimientos ya sea derivados de fenómenos naturales como de otro tipo, en que fue quebrado todo orden institucional civil en varias regiones de Chiapas. Fue esta presencia la que vino a restaurar la confianza y la certeza del rumbo de todas las cosas, y así es hoy en Chihuahua, Tamaulipas o Michoacán.