La esclerosis múltiple, una enfermedad que se caracteriza por el ataque al sistema nervioso y que genera problemas al hablar, al caminar, además de provocar hormigueo en el cuerpo y visión doble, se presenta en 24 por cada 100 mil habitantes en México.
Melissa León de León se ha convertido en una guerrera que desde hace 11 años le ha ganado la batalla a dicho padecimiento que, en el peor de los casos, puede dejar a las personas postradas en cama de por vida.
Abraza con firmeza su proyecto de tesis denominado Antología de alimentación indicada para paciente con Esclerosis Múltiple, que le permitió obtener el grado de licenciada en Nutriología. La rodea una mesa de madera y al fondo los recuerdos familiares; en toda la charla no parece tener tan grave padecimiento, porque siempre se muestra sonriente, optimista, firme, como dice su padre, Juan Marcos León González.
Este 26 de marzo nos abrió las puertas de su casa, de su vida, de su experiencia; no se imaginó las repercusiones que esta enfermedad generaría en su andar. A los 16 años supo que enfrentaría la vida desde un ángulo distinto.
Relata que, de todas las formas que hay, a ella le dio esclerosis múltiple remitente-recurrente, es decir, que es propensa a tener recaídas pero también existe la posibilidad de recuperarse, aunque no al 100 por ciento debido a que se trata de una enfermedad crónico degenerativa.
La desesperación y la tristeza fueron dos elementos que le acompañaron por un tiempo. En tres años de su vida no presentó ninguno de los síntomas; lamentablemente con el paso de los meses sintió problemas al caminar.
Cuando la enfermedad alcanzó una de las etapas más complicadas en su vida, se vio en la necesidad de utilizar una caminadora, una andadera y un bastón; no podía desplazarse de manera autónoma; “mi estado de salud”, recuerda, se fue “disminuyendo, empeorando”.
Aunque la Nutriología no fue su primera carrera, decidió irse a este ámbito profesional para buscar una forma de contrarrestar los ataques que genera la esclerosis múltiple, enfermedad que también ataca al cerebro y a la médula espinal.
Su salud mejoró de manera significativa cuando sustituyó el consumo de ciertos alimentos (principalmente los que tienen grasas). Melissa se da el tiempo hasta de ironizar: “me han internado un montón de veces, era casi una semana que estaba en el hospital”.
Dentro de sus propósitos se encuentran dos aspectos importantes: escribir un libro sobre la experiencia que ha vivido; busca que los pacientes conozcan qué productos pueden ayudar a mejorar su salud, pero también dar testimonios de motivación para quienes se encuentren en una situación similar.
Los mensajes de lucha que adornan las paredes de su hogar reflejan mucha de la fortaleza que ahora tiene, lo confirma al mencionar que las personas tenemos que aceptar nuestro cuerpo como es, para no caer en depresión, para que las personas que tienen esclerosis múltiple entiendan que hay opciones para tener una mejor calidad de vida. Lleva 11 años ganando una batalla con una buena alimentación, con terapias, con el apoyo de su familia y con la fe que ha puesto en el ser supremo.












