Geotermia exige el diálogo con pueblos originarios

Geotermia exige el diálogo con pueblos originarios

El doctor Miguel Ángel Alatorre Ibargüengoitia, investigador de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (Unicach), destacó el potencial de la energía geotérmica en México como alternativa renovable, pero subrayó la urgencia de integrar a las comunidades indígenas en los proyectos para evitar afectaciones socioambientales.

En entrevista, el vulcanólogo del Instituto de la Licenciatura en Ciencias de la Tierra y del Centro de Monitoreo Vulcanológico y Sismológico, explicó que la geotermia aprovecha el calor del magma terrestre, particularmente en zonas volcánicas, para generar electricidad y otros usos, como calefacción.

“Es renovable porque el interior de la Tierra tiene un potencial enorme”, señaló, citando ejemplos como Islandia, donde más del 30 % de la energía proviene de esta fuente. En México, destacó los campos de Los Humeros (Puebla) y Los Azufres (Michoacán), que ya producen electricidad de manera sostenible.

Riesgos y el dilema del agua

Sin embargo, advirtió que su implementación requiere un enfoque integral. “No solo se trata de extraer calor; hay que evaluar cómo impacta a las comunidades”, afirmó.

Entre los riesgos, mencionó el uso excesivo de agua, recurso vital para el proceso geotérmico, que podría competir con el consumo humano. “Si se utiliza de manera indiscriminada, se afectaría el acceso al agua de poblaciones cercanas”, alertó.

Consulta indígena

Alatorre enfatizó que los proyectos deben construirse en consenso con los pueblos originarios, quienes históricamente habitan cerca de volcanes y zonas de interés geotérmico.

México, un país con abundantes recursos de esta índole (calor proveniente del núcleo de la Tierra), cuenta actualmente con cinco centrales geotérmicas capaces de generar 976 megawatts.

Esto lo ubica entre las seis naciones con mayor capacidad para producir este tipo de energía, según Fernando Javier Guerrero Martínez, integrante del Grupo de Investigación de Geoenergía del Instituto de Energías Renovables (IER) de la UNAM.2