Según el Reporte Mundial de Desastres 2022, México es el quinto país de mayor riesgo a nivel mundial y el segundo de mayor riesgo del continente; un dato que refleja que se debe realizar un trabajo importante en cuestión de gestión integral de riesgos de desastres para reducir los niveles en el país.
Lo anterior lo manifestó Alejandro Maldonado Lutomirsky, catedrático en análisis estructural, ingeniería sismorresistente y reducción del riesgo de desastres, en la Universidad del Valle de Guatemala, en una conferencia que impartió en la Escuela Nacional de Protección Civil, campus Chiapas.
Mencionó que México falla en varios de los indicadores que toman para establecer el nivel de riesgo de desastres, por eso es importante fortalecer el enfoque de trabajo de prevención e incluir todos los rubros, salud, educación, economía, infraestructura, para reducir la vulnerabilidad.
Agregó que la vulnerabilidad a los desastres se traduce a un impacto económico y de vidas que pueden ser extremadamente altos, como el terremoto de 2017 que tuvo un impacto de cuatro mil millones de dólares para el país.
Según el informe de las Naciones Unidas de 2009, el riesgo de desastres y la pobreza están íntimamente relacionados y se encuentran a su vez vinculados a la realidad incontestable del cambio climático.
Por tanto, si se reduce el riesgo de desastres se podrá reducir también la pobreza, porque habrá menos daños a la infraestructura, caminos, puentes y edificios; asimismo, salvaguardar el desarrollo y conseguir la adaptación al cambio climático.
Los desastres pueden tener un impacto negativo significativo en la desigualdad económica. Al dañar la propiedad, interrumpir los negocios, desplazar a las personas y exacerbar las desigualdades existentes, pueden dificultar que las personas se recuperen.
El enfoque sistémico que se trabaja hoy se concentra en realizar una evaluación integral de los riesgos, que no solo considera las amenazas naturales como terremotos, inundaciones o huracanes, sino también los aspectos sociales, económicos, políticos y ambientales que pueden contribuir a la vulnerabilidad.












