"Nadie puede negar a los ex funcionarios su derecho a ganarse la vida haciendo lo que mejor saben. Pero en política no sólo la forma es fondo. La ley debe ser aplicada y el hecho de que el ex secretario Francisco Gil Díaz haya anunciado que será consejero de un banco internacional a menos de un mes de su retiro del despacho, no puede sino provocar un debate sobre las dimensiones y la operación de la puerta revolvente entre la función pública y la iniciativa privada.
Hay que analizar las consecuencias jurídicas y hasta éticas de una decisión de este tipo en el tiempo en el que se dio.
Por supuesto que debemos evitar que los funcionarios de cualquier nivel y de cualquier dependencia se incorporen de inmediato a las empresas que estaban bajo su esfera de acción pública, pertrechados con información privilegiada para ponerla al servicio de otros.
Sin desconocer la posibilidad de un golpe bajo, en contra suya o para enturbiar el ambiente político, lo cierto es que comienza a documentarse que el ex secretario se ha visto mezclado en episodios controvertidos, por menos de los cuales los contribuyentes fueron sometidos a revisiones fiscales muy estresantes.
Como subsecretario de Ingresos vio florecer a su parentela en empresas aduanales. Después de su tránsito por la companía de telecomunicaciones Avantel, de Roberto Hernández, fue nombrado secretario, época en la que Banamex -en donde los socios mayoritarios eran el propio Hernández y Alfredo Harp Helú- fue vendido a Citibank en una operación hecha a través de la bolsa de valores por la cual no se pagaron impuestos, lo que es legal, pero no ha dejado de provocar senalamientos de lo impropio que resultó hacerlo de esta forma en un país como México que lo que más necesita son ingresos.
Isosa fue otro ruidoso asunto. La Integradora de Servicios Operativos, S.A., creada con fondos públicos, administraba como empresa privada los pagos de derechos de exportación concentrados en un fideicomiso. La Auditoría Superior de la Federación detectó desvíos y el asunto se resolvió sin más explicación que el cierre del fideicomiso.
Ahora, el Hong Kong Shangai Bank Corporation (HSBC), del que Gil es flamante consejero, ha trascendido, pretende la adquisición de Bancomer, el miembro más productivo del Banco Bilbao Vizcaya, BBVA. El conocimiento del ex secretario, en una transacción de esta naturaleza, de darse, podría resultar invaluable. Tampoco es casual todo esto: el funcionario cosecha lo que venía sembrando cuando se enfrentó a intereses políticos y empresariales que con frecuencia se referían a él como ""su alteza serenísima"".
Hoy, ante el anuncio de su próximo empleo, se dice que ""el emperador no tiene ropa"". Hay una ley de responsabilidades a la que los funcionarios públicos tienen que someterse, si ésta adolece de ser poco clara, en tanto la Secretaría de la Función Pública y el Congreso perfeccionen los instrumentos propios, México tiene firmados convenios internacionales sobre la materia que indican con toda transparencia cómo no incurrir en conflictos de interés, que es lo que está en juego. (El Universal)
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