La atención a los marginados y a los programas que hay que desarrollar para combatir la pobreza extrema en México requiere de una labor de tiempo completo de parte de los servidores públicos a los que se ha encargado esta primordial tarea.
Existen amplias regiones en el país en donde el trabajo de desarrollo de la comunidad y capacitación para la actividad productiva de sus habitantes necesita del apoyo permanente de las más elevadas autoridades y, entre ellas, está desde luego Josefina Vázquez Mota, secretaria de Desarrollo Social y única mujer en el gabinete presidencial.
Por ese motivo, la opinión pública merece una explicación en torno a lo que se revela, a instancias del IFAI, ante una solicitud de acceso a la información donde se da a conocer el elevado número de giras al extranjero realizadas por la titular de Sedesol, una actividad que excede notablemente la cantidad de recorridos efectuados por la citada funcionaria a las entidades de mayor pobreza y marginación en México.
Vázquez Mota ha cumplido en su ejercicio más de 57 giras al extranjero; pero sólo 30 a las entidades más pobres del país. Tradicionalmente, el pueblo de México no ha visto con agrado que sus altos funcionarios, a cargo de asuntos que poco tienen que ver con las relaciones exteriores, viajen con excesiva frecuencia al extranjero. Tal reticencia se extiende al propio Presidente de la República.
Se supone que para evitar que funcionarios de todo nivel y especialidad interrumpan su atención a los problemas locales y se la pasen de viaje por lugares foráneos muchos ellos de indudable atractivo turístico existe toda una estructura diplomática con representantes especializados en cada actividad del sector público.
De ello se desprende que tales funcionarios sólo deben viajar al extranjero cuando su presencia sea indispensable y que nadie más pueda concertar los acuerdos que se pretendan.
El elevado gasto en viajes al extranjero de la secretaria Vázquez Mota y de sus comitivas se hace un tema delicado, puesto que su dependencia es la que se encarga de brindar atención a los más pobres del país para convertirlos en parte de la economía productiva.
Se trata de respetar un principio elemental de austeridad republicana y evitar una serie de prácticas que se suponían superadas a partir del cambio iniciado en 2000. Es necesario que se establezcan y respeten normas más estrictas para justificar las giras por el extranjero de los altos funcionarios.
Se necesita aprovechar con mayor eficacia la presencia de la red consular de nuestro servicio exterior, el cual queda casi en calidad de adorno, al preferir los funcionarios hacerse cargo de actividades de promoción personal en el extranjero. Si es indispensable salir deben seguirse estrictas normas de austeridad en transportación y alojamiento y dando cabida sólo al personal de apoyo más indispensable.
Difícilmente se va a convencer a los sectores empobrecidos que se trabaja por ellos al viajar a destinos como Biarritz, en Francia, por más que ahí se haya programado alguna reunión más o menos relacionada con los temas concernientes a esta dependencia.
Se ha dicho que en política las formas constituyen el fondo y también se ha insistido que quienes desempenen la función pública no sólo deben ser honrados, sino también aparentarlo. Este es un caso en que estos conceptos se aplican. Con razón el pueblo de México está francamente desilusionado de quienes abusan de la función pública. (El Universal).











