Óscar Isaac Barajas Velasco, docente e investigador, consideró que la política comercial de México debe reorientarse, para inscribirse en el marco de una que considere la generación de valor agregado y la administración de las cadenas de valor como un factor central.
En este sentido, agregó que el pasado 17 de diciembre la Comisión Nacional de Salarios Mínimos en México anunció un alza del 20% al salario mínimo para compensar lo que se dijo, fueron décadas de rezagos históricos en el tema.
“Esta alza se suma a la del año anterior (4.9%) para un total efectivo de 25.88, que representan unos 22 puntos porcentuales de incremento real si descontamos la inflación; contrasta con el pasado reciente, pues durante el TLCAN los salarios en México crecieron solamente en la región fronteriza y en muchos casos y regiones del país los salarios se redujeron y se incrementó la disparidad”, precisó.
Indicó que desde hace años se ha adoptado e impulsado una política de integración comercial, tanto en México como en el mundo y se ha privilegiado el libre comercio internacional como la mejor apuesta económica, sin embargo, ésta no ha tenido los resultados esperados y ahora países como Estados Unidos y Reino Unido han volteado por una nueva propuesta más proteccionista y de la mano con el gobierno.
“Durante el pasado reciente las exportaciones mexicanas se incrementaron de manera significativa, al mismo tiempo que el tamaño de su economía. El comercio internacional entre México, Canadá y los Estados Unidos se intensificó al pasar de 300 mil millones de dólares a la firma del tratado hasta los 1.25 trillones en 2019”, precisó.
Sin embargo, este crecimiento que implica un crecimiento cercano al seis por ciento anual, supera con mucho el crecimiento de la economía mexicana, y jamás se pudo traducir en desarrollo económico para gran parte de las regiones del país y de los mexicanos.
Las políticas adoptadas por Donald Trump muestran, aún con su limitado éxito en el corto plazo, que el mercado no es sagrado e inamovible, y que el Estado tiene la capacidad de intervenir y regular al mercado para influir en decisiones económicas como la ubicación de las cadenas de valor.
México debe dejar de suscribir tratados, en cambio elegir estratégicamente aquellos que permitirán el despegue de industrias en donde acusamos ventajas competitivas mundiales y para desarrollarlas en industrias de interés estratégico.
En lo referente a Chiapas, sugirió que estas políticas comerciales sean impulsadas hacia los puntos fuertes: el café y el mango, aunque para ello también se requiere de mayor inversión y porque no, el apoyo gubernamental.











