"La historia comenzó cuando dos agentes estadounidenses viajaban a bordo de una camioneta blindada por una carretera federal mexicana. De acuerdo con el testimonio de una de las víctimas -Víctor Ávila-, ambos agentes se detuvieron a comprar alimentos e hicieron contacto visual con quienes más tarde los atacarían, según esto, porque los confundieron. Kilómetros adelante, el grupo de maleantes, a bordo de varios vehículos, los sacó de la carretera y en medio de la confusión, los agentes bajaron el vidrio para identificarse. A través del hueco penetró el cañón de un arma y los balearon. El saldo: un agente estadounidense muerto -Jaime Zapata- y otro -Ávila- herido.
Inmediatamente, surgieron las declaraciones en ambos lados de la frontera ""condenando"" el evento. Yo sigo sin entender por qué los políticos consideran tan importante salir a los medios a condenar ""enérgicamente"" un crimen. ¿Servirá de algo? Ellos sabrán. El caso es que ocho días más tarde, se informó de la detención de un grupo de zetas encabezados por otra persona de apellido Zapata, pero de nombre Julián, alias ""El Piolín"". Se incautaron armas, cartuchos, vehículos y el larguísimo etcétera que acompaña a eventos como éste. En ambos lados de la frontera hubo festejo, haciendo particular énfasis en la prontitud y eficacia con la que actuaron las autoridades. Y siete días después, vino la cereza del pastel: autoridades estadounidenses arrestaron en Texas a los hermanos Otilio y Ranferi Osorio, identificados como las personas que vendieron ""el arma"" con la que Zapata -el malo- asesinó a Zapata -el bueno-. Y como dicen los gringos: ""case closed"".
¿Será casualidad que las autoridades mexicanas actuaran tan rápido y sobre todo tan eficazmente, porque se trataba de víctimas -con charola- estadounidenses? ¿Los estadounidenses sólo arrestan a los traficantes de armas de su país, cuando sus armas aquí, cobran víctimas de allá? ¿Por qué la PGR liberó a Zapata -el malo- en 2009? ¿Quién le facilitó la libertad? ¿Quién sabía -al menos desde el 4 de diciembre de 2010-, dónde estaban ""El Piolín"" y sus secuaces? ¿Por qué actuaron hasta el 23 de febrero de 2011 y no lo arrestaron antes?
Agentes del Departamento de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos de Estados Unidos (ATF, por sus siglas en inglés), informaron que entre 90 y 95 por ciento de las armas decomisadas a las bandas delictivas en México tienen su origen en Estados Unidos. ¿Y por qué no han hecho nada? Pues porque las autoridades corruptas ganan mucho dinero con eso. Vale la pena mencionar que si una tienda de armas con licencia federal en Estados Unidos vende más de dos pistolas a la misma persona en un lapso de cinco días, la tienda tiene que notificar de ello a la ATF. Sin embargo, si vende 15 rifles AK47 a un individuo, esta operación está exenta de ser notificada. ¿Por qué la diferencia? ¿Por qué el gobierno mexicano sigue mandando soldados leales a que los maten, en vez de sellar la frontera norte contra el contrabando de armas? ¡Pasar de Estados Unidos a México, por tierra, es más fácil que circular por el Zócalo del Distrito Federal, al mediodía!
El negocio de venta de drogas en Estados Unidos es multimillonario. De unos años para acá, los narcoproductores estadounidenses se han beneficiado por las medidas implementadas por su gobierno para evitar que las drogas que se producen fuera de su territorio les hagan competencia. En esta lógica, el gobierno mexicano trabaja arduamente para proteger el jugoso mercado interno gringo y manda soldados a morirse para congraciarse con el vecino. El negocio de venta de armas en Estados Unidos es igualmente rentable. Y el gobierno mexicano permite, por omisión, sumisión y corrupción, que los traficantes de armas estadounidenses se hagan millonarios, a costa de la sangre de miles de víctimas de nacionalidad mexicana, pero eso sí, que no maten a uno de los suyos -igual que la mafia-, porque ahí sí, todos se vuelven muy eficaces y súbitamente aparece la información para detener a los responsables. Todo esto resulta muy sospechoso, se percibe cinismo y huele a podrido.
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