Golpea cuesta de enero a Chiapas

El estado arrancó el año con una inflación cercana al 4 %. Diego Pérez / CP
El estado arrancó el año con una inflación cercana al 4 %. Diego Pérez / CP

Pese al aumento al salario mínimo, la inflación, el encarecimiento de productos básicos y la entrada en vigor del “impuesto saludable” han profundizado la crisis económica de las familias chiapanecas. El estado inició 2026 con 61.1 por ciento de su población en pobreza laboral, una de las cifras más altas del país.

Para miles de familias en Chiapas, el inicio del 2026 ha significado enfrentar una cuesta de enero particularmente severa, marcada por el encarecimiento de alimentos, nuevos gravámenes y un salario mínimo que, aunque aumentó, no alcanza a cubrir las necesidades más básicas.

El estado arrancó el año con una inflación cercana al cuatro por ciento, porcentaje que, aunque moderado en términos nacionales, se traduce en un fuerte golpe al bolsillo de los hogares más vulnerables, los cuales destinan la mayor parte de su ingreso a la compra de alimentos.

Los datos más recientes del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) y del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) revelaron que Chiapas continúa en los niveles más críticos del país: el 61.1 por ciento de su población se encuentra en pobreza laboral.

Esto significa que seis de cada 10 chiapanecos no pueden adquirir la canasta alimentaria básica, incluso si trabajan jornadas completas.

Aunque el salario mínimo general se ajustó a 315 pesos diarios en 2026, su impacto real es limitado.

En los mercados de Tuxtla Gutiérrez, comerciantes y compradores reconocieron que el dinero se esfuma más rápido que nunca.

Las familias han tenido que aplicar una suerte de “ingeniería financiera doméstica” para sobrevivir: sustituir marcas tradicionales por genéricas, comprar a granel o reducir la cantidad de productos adquiridos.

El panorama económico se complica con la entrada en vigor del denominado “impuesto saludable”, un gravamen aplicado a las bebidas azucaradas.

Históricamente, Chiapas figura como uno de los estados con mayor consumo de refrescos en el mundo, por lo que esta medida fiscal impacta de manera directa y más intensa en los bolsillos de la población.

Las condiciones climáticas adversas y el incremento en los costos de transporte también han provocado alzas en alimentos esenciales como: limón, naranja, papaya, jitomate.

Estos aumentos, registrados desde la primera semana del año, han debilitado aún más la capacidad adquisitiva de las familias.

A este escenario se suma el ajuste fiscal que incrementó entre 20 y 22 por ciento los precios de productos como cigarrillos y bebidas destiladas.