Gómez Mont| mano derecha

"Panista de alcurnia, prestigiado por su talento profesional y su honorabilidad, Fernando Gómez Mont llega a la Secretaría de Gobernación para asumir una tarea múltiple a la altura de sus méritos.

Tiene su propia trayectoria, por lo que no es de esperarse subordinación incondicional al presidente Felipe Calderón, sino lealtad patriótica. Tampoco está siendo compensado por servicios políticos. Difiere en mucho de sus antecesores.

Diputado, ex miembro de la dirigencia del PAN y representante en la comisión y luego en el Instituto Federal Electoral, Gómez Mont recibió simultáneamente el cargo y la agenda de trabajo.

Sobresalen la instrucción especial para fortalecer los mecanismos legales e institucionales ""que eviten cualquier tipo de intromisión del crimen organizado en el proceso electoral"". El ano próximo se renovará la Cámara de Diputados, de 500 curules, y habrá elecciones locales en nueve entidades, incluyendo seis gubernaturas.

La preocupación se justifica, en vista de que la delincuencia organizada ha penetrado cuerpos de seguridad y judiciales, así como negocios particulares.

Otra encomienda vinculada con el grave problema de la violencia criminal es la implementación de la reforma constitucional para la seguridad y la justicia penal, y el Acuerdo Nacional para la Seguridad, la Justicia y la Legalidad.

Son más amplias las responsabilidades del secretario de Gobernación, por lo que toca a las relaciones entre poderes, con partidos, gobiernos estatales, así como materias de manejo delicado, como el de la migración, tanto la de quienes marchan hacia el norte como los que vienen del sur.

Anotamos que el nombre del nuevo secretario no aparecía en el grupo de los mencionados como figuras con posibilidades. Fue rigurosamente un as bajo la manga decidido personalmente por el presidente Calderón.

Si hace honor a su buena fama, como se espera, Gómez Mont, que también tiene experiencia como miembro del despacho jurídico Zinser, Esponda y Gómez Mont, propiciará el diálogo en una atmósfera de respeto para las fuerzas políticas, que deberá ser correspondido por éstas con el mismo talante.

Deseamos que este sea el inicio de una etapa de relaciones sanas entre poderes, propicia para que los problemas más controvertidos entren en un franco proceso de acuerdo y solución.



Unidad en el partido de gobierno

El presidente Felipe Calderón reprochó a algunos de sus correligionarios en el Partido de Acción Nacional (PAN) por ""envidias y mezquindades"" mostradas en el pasado reciente. Al parecer, el regano tenía dedicatoria.

Justamente el recién fallecido secretario de Gobernación, Juan Camilo Mourino, se quejó en algún momento de ""fuego amigo"" en su contra de parte del grupo ""duro"" del partido, vinculado con la supuesta organización clandestina llamada El Yunque.

Si en el propio partido en el gobierno no existe la cohesión necesaria para trabajar en torno a proyectos comunes, pocas expectativas habrá de entendimiento con otras fuerzas políticas. Las divisiones internas en los partidos políticos resultan altamente costosas no sólo en términos electorales, sino en eficacia de políticas públicas.

Vienen tiempos difíciles en materia económica y de seguridad; y como dijo el presidente Calderón, estos tiempos requieren unidad. Bien, eso aplica también para el PAN.

La muerte de Juan Camilo Mourino puede servir para conciliar diferencias entre las corrientes del partido en el gobierno. Mucho puede hacerse en los cuatro anos que restan al sexenio. (El Universal)

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