Con gran derroche, los actuales diputados, integrantes de la LIX Legislatura, ya preparan el recibimiento de los 500 legisladores que los sustituirán a partir del próximo 2 de julio. Sólo para el rubro de fistoles de oro -provisionales en lo que la nueva Legislatura elige su propio logotipo-, portafolio, agenda y repuesto, placa y letrero, así como cambio de alfombra y persianas, se destinarán 9 millones 985 mil pesos.
A esos gastos se suman también compras de los actuales legisladores de hasta 270 millones de pesos por concepto de celulares, telefonía fija y viajes de avión.
El desglose de todas estas erogaciones se encuentra en el Programa Anual de Adquisiciones, Arrendamientos, Obras Públicas y Servicios 2006, que fue aprobado por legisladores de todos los partidos, sin excepción. Tales gastos son ofensivos e inaceptables para una población que con dificultad vive de su esfuerzo y que, en su gran mayoría, batalla mucho para ganarse un sueldo mínimo.
Los fistoles de oro desechables no corresponden con una actitud prudente y de austeridad republicana por parte de los diputados. Se entiende que el Congreso de la Unión no puede realizar sus trabajos en condiciones precarias o indignas de legisladores de la patria; pero nada los obliga a dispendiar recursos que son generados por todos los mexicanos, en aras de llevar un ritmo de vida que no está acorde con los tiempos que vive el país en materia económica.
Legislar no debe ser sinónimo de derroche u ostentación. Todo lo contrario, expresión de virtud y entrega a la patria.
Las groseras cantidades que gastarán los diputados de la actual Legislatura se dan a conocer, además, la misma semana en la que investigadores del Centro de Investigación y Docencia Económica (CIDE) reprobaron al Poder Legislativo en transparencia y desempeno, además de que las comisiones de trabajo en el interior de las cámaras de Diputados y de Senadores presentan un desempeno deficiente.
Mediante diversos estándares de medición, los académicos detectaron graves deficiencias en el trabajo legislativo, además de un alto grado de opacidad en el manejo de los recursos generales del Congreso, los que van a cada una de las bancadas partidistas y por el hecho de que son ellos mismos, mediante la Auditoría Superior de la Federación, dependiente del Congreso, quienes auditan esos recursos. Se requiere que los responsables de tan ominosos gastos justifiquen ante la opinión pública la extrema urgencia de los mismos y si se puede disminuirlos o hasta obviarlos, porque, así planteados, son de una desmesura sin límite. zO es que se deja de ser legislador si no se cuenta con un fistol?
Candidatos de todos los partidos políticos, aspirantes a los tres niveles de gobierno, recorren actualmente el país en busca del voto, y todos coinciden en abanderar las causas de los pobres y se dicen contrarios al derroche, la corrupción o la ineficiencia, así como partidarios de la austeridad y el estricto control de los recursos públicos.
Sin embargo, en el Congreso de la Unión son los propios partidos los que echan abajo tal propósito con presupuestos faraónicos, destinados, en buena parte, a protocolo, oropel y viajes.
Urge congruencia entre lo que prometen las organizaciones políticas y lo que hacen después, ya instaladas en el Poder Ejecutivo o en el Legislativo. Hoy prometen austeridad, pero preparan su relevo con piezas de oro y dinero sin límite.
El Poder Legislativo debe ser ejemplo de austeridad y decoro. Lo que se exige es que, primero, sean escrupulosos en su tarea legislativa y, segundo, que no usen su curul y fuero para ostentar, a costa de recursos de la nación, una vida de lujos y despropósitos que indignan a la sociedad (El Universal).











