Hacen falta más estudios sobre hongos silvestres

Hacen falta más estudios sobre hongos silvestres

En nuestro país, como en muchos otros, hay una gran tradición por el consumo de hongos silvestres. Hay un registro de aproximadamente 370 especies que se recolectan con fines comestibles, aunque seguramente la cifra es mayor, ya que también algunos son recolectados para usos medicinales.

De todas las especies conocidas, se estima que alrededor de 100 se comercializan durante la temporada de lluvias, siendo un elemento importante para la vida de las comunidades rurales que están cercanas a los bosques templados y templados fríos, principalmente en el centro, sureste y norte del país.

Lo anterior, de acuerdo a la explicación de Marisela Zamora Martínez, investigadora del Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (Inifap), en el programa de manejo forestal sustentable y servicios ambientales, durante el conversatorio sobre hongos silvestres comestibles.

Indicó que hace falta conocer con exactitud cuántas especies de hongos silvestres existen y cuántas se utilizan; es importante conocer el valor nutricional de cada una, ya que la mayoría de los estudios sobre estos aspectos se hacen en especies cultivadas y pocos en las silvestres.

Una vez que se pueda conocer cuántas especies existen, también sería importante conocer la cantidad para saber con qué se cuenta realmente y poder generar información sobre su manejo, ya que la mayor parte de las especies que se recolectan no se pueden cultivar de manera artificial.

“Es muy importante saber en dónde crece, cuándo crece, cuándo se presentan sus fructificaciones para poder establecer técnicas para su recolección y manejo, sobre todo pensando que es importante incorporarlas al manejo forestal sustentable”, manifestó.

Desafortunadamente el financiamiento a la investigación en los últimos años se ha visto bastante mermada, y en temas como los hongos silvestres, que aparentemente no son prioridad frente a otros en el manejo forestal, ha sido complicada la gestión para desarrollar proyectos.

Por otro lado, los estudios de tipo ecológico de las poblaciones silvestres son muy poco abordados en el país, básicamente se ha trabajado mucho sobre cuestiones de identificación de especies a aspectos etnomicológicos, pero no en el saber dónde, cuánto hay y en qué temporadas específicas se produce.

En el instituto se consiguió un financiamiento por parte de la Conafor para transferencia de tecnología, con la intención de adaptar tecnologías de otros países y propagar a nivel de vivero algunas especies comestibles, para posteriormente fomentar su propagación en el bosque.

Eso ayudará a la conservación de las poblaciones silvestres y así fomentar la relación que existe con el arbolado presente y de esta manera contribuir a mantener el equilibrio ecológico dentro de los ecosistemas.