El delegado en Chiapas de la Semarnat, Amado Ríos Valdéz propuso que la entidad “apuntale” su desarrollo económico en la creación y consolidación de la industria que transforme la madera, porque su potencial forestal le permitiría, incluso, ser vanguardia nacional en el tema.
En entrevista, explicó en incrementar la productividad de los bosques chiapanecos pasa por desarrollar la industria de la transformación de subproductos con gran mercado internacional y alto valor comercial.
Ríos Valdéz señaló que toda la madera que sale de Chiapas en rollo, nos hace perder (en la cadena de valor comercial) recursos que pudieran quedarse en la entidad si tuviéramos industria para entrar al mercado de los pisos, casas armables, terminados y detalles, así como resinas, hule, chicle, vainilla, café, cacao, palmas y frutales, entre otros.
“Un mercado es poder explotar los bosques de manera sustentable, ordenada, que permita un renuevo; mediante programas de manejo forestal, que son los que permiten que se haga una explotación ordenada”, añadió.
El funcionario federal explicó que Chiapas produce muchas especies de maderas de alto valor comercial, tiene grandes extensiones de territorio sembrado con arboles frutales y pocos casos del manejo forestal comercial (Los Ocotones) que lo hagan competitivo en el mercado nacional e internacional.
Selva Lacandona
Amado Ríos Valdés dijo que bajo ningún motivo podrían darse permisos de aprovechamiento forestal maderable en el territorio de la Selva Lacandona, en principio porque sería mucho el riesgo en términos de ecosistemas asociados a cada árbol.
“La Lacandona es intocable en términos de aprovechamiento forestal maderable. Hay otros sitios, que bajo el manejo correcto de corte y aprovechamiento de madera, pondrían a Chiapas a la vanguardia, generaría la riqueza que se necesita para abatir rezagos y podrían permitirnos un manejo sustentable de macizos boscosos que requieren nuevas plantaciones”, apuntó.
¿La Lacandona es intocable, entonces? se le cuestionó.
“En términos de aprovechamiento forestal maderable no es posible. El problema es que en la Selva cada árbol alberga en su tronco y a su alrededor (cada uno) a cincuenta especies distintas, tanto de plantas como de animales, desde hongos, insectos, gusanos, plantas trepadoras, orquídeas, bromelias, es decir, cada árbol, es todo un ecosistema; de ahí la resistencia del manejo forestal maderable en la Selva”, refirió.
Sin embargo, en la Lacandona, estimó, es viable el aprovechamiento forestal no maderable, como hule, cacao, vainilla y café, entre otros, es decir, desarrollar un industria de resinas y de productos que no derriben árboles.
La Semarnat, refirió, cree que sus políticas públicas de conservación del medio ambiente, deben permitir además la generación de desarrollo económico para quienes tienen planes, estrategias e ideas precisas del manejo del medio ambiente, porque incluso, las plantaciones forestales tienen un periodo de madurez, que llegado el momento, deben ser renovadas.
Ríos Valdéz mencionó que transformar la madera en subproductos o productos terminados es un potencial que no se ha asociado al desarrollo industrial en el que puede despegar la entidad, sobre todo, porque Chiapas produce “mucha madera que primero la vendemos y luego la compramos como un producto”.












