Hacinamiento habitacional, el futuro

Hacinamiento habitacional, el futuro

El crecimiento poblacional de Chiapas superó la expectativa del mil por ciento, mientras que la tasa de deforestación anual superó las 45 mil hectáreas y las precipitaciones en los últimos tres años disminuyeron 18%, condicionando a los núcleos agrícolas y urbanos a escenarios de hacinamiento habitacional, carencia de agua y déficit de servicios, confirmaron datos cruzados.

Estas condicionantes confirmadas por organismos del Estado y no gubernamentales evidencian la urgencia de redireccionar las planes de Gobierno Federal, Estatal y Municipal, antes de “comernos los cerros y romper totalmente el diálogo entre naturaleza y ciudades”, como advirtió María del Rosario Bonifaz Alfonzo, directora de Desarrollo Urbano del Gobierno del estado de Chiapas.

La funcionaria estatal además consideró necesario tener un Plan de Desarrollo Urbano con un agudo horizonte de planeación en todas las aristas de desarrollo en el estado.

Y es que desde su perspectiva, Chiapas sí ha tenido planeación desde los años 70 del siglo pasado; sin embargo, ésta ha sido con criterios que no responden a las necesidades de las urbes y zonas agrícolas.

“Tenemos por ejemplo a Tuxtla Gutierrez, que a mediados del siglo pasado tenía grandes valles para crecer y desarrollarse, pero ahora llegamos al límite. Estamos a nada de comernos las montañas”, dijo.

Estamos habitando cerros, creciendo desproporcionadamente y perdiendo acceso a servicios, y aunque el desarrollo habitacional vertical es una clara opción, en su lugar estamos generando zonas habitacionales hacinadas y carentes de condiciones.

Es por eso que necesitamos trabajar un correcto plan de desarrollo urbano que integre a los ambientalistas y su visión de desarrollo, quienes están en todo su derecho de cuidar el medio ambiente y conservar el “diálogo” entre ciudad y naturaleza.

En este contexto el urbanista Luis Castañeda, explicó que el crecimiento desproporcionado de la población está vinculado a sus practicas, es decir: la población en Chiapas ha crecido, pero no ha cambiado sus prácticas.

Por eso, por ejemplo, tenemos cada vez más campesinos pero con la misma pobreza y carencias de tecnificación, por lo que continúan deforestando e invadiendo zonas naturales. Pero también tenemos habitantes de zonas urbanas creciendo sin razón económica, social ni cultural.

Este crecimiento desproporcionado está deconstruyendo las ciudades y zonas rurales, convirtiéndolas en monstruos sin pies, que se están comiendo sus propias entrañas, pues la población en Chiapas está creciendo en proporciones superiores al mil por ciento en los últimos 50 años.

El urbanista, reconocido por haber reorganizado municipalidades en Colombia en menos de cinco años, ejemplificó a Tuxtla Gutierrez que se estima para 2018 tendría una población superior a los 638 mil habitantes, con una oferta de servicios para una población no mayor a los tres mil 500.

Así mismo, unos 200 mil vehículos circulan por la ciudad en una red primaria de 61 kilómetros que incluso el organismo Ingenieros Civiles Asociados (ICA) determinó como una ciudad peligrosa para conducir.

Esta falta de servicios generará —como ha ocurrido en otros países— que para 2020 la esperanza de vida en Chiapas se reduzca a los 75 años. Pero además, la calidad de vida decaerá al nivel de países subdesarrollados en escala más inferior

Sumado a estas condiciones, la lámina de lluvia en Chiapas se reportó 18% por debajo de la media histórica en los últimos tres años, según información de la comisión Nacional del Agua (Conagua)

Aunque la Jefa de Meteorología del Centro Hidrometeorológico Regional Tuxtla Gutiérrez, Yendi Alvarez, confirmó que la disminución aún está dentro de lo normal por la presencia del fenómeno de El Niño.

Aunque no descartó que estas condiciones afectan el desarrollo general del urbanismo y la sustentabilidad agrícola derivada de la disminución en los tirantes de ríos y lagos.

Finalmente el ingeniero forestal Rosendo Coutiño, experto en desarrollo agrícola y sustentabilidad forestal, expuso que las tasas de deforestación anuales en Chiapas se encuentran entre 30 mil a 45 mil hectáreas, según lo reportado por organismos no gubernamentales y la Agencia Estatal de Investigación Agricola y Forestal.

De la misma manera la pérdida de macizo forestal en el estado registró una pérdida de 7.16%, esto según cifras del Instituto Nacional de Geografía y Estadística.