Unos cinco mil migrantes originarios de Haití permanecen varados en la frontera sur en espera de que se determine su situación de estancia en territorio mexicano, aunque “existe una seria amenazada que puedan ser deportados”.
El director del Centro de Dignificación Humana, Luis García Villagrán, señaló que a pesar de las gestiones ante el Instituto Nacional de Migración (Inami) y de la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar), no existen respuestas positivas después de muchos meses de espera.
Esos organismos están actuando en forma insensible ante la problemática, toda vez que los haitianos han llegado huyendo del estallido social en ese país, en donde corre riesgo su vida, pero “el proceso de refugio es demasiado lento y tardío”.
Dijo que la Comar no les quiere reconocer la calidad de refugiados, por lo que consideró que “están jugando con ello, buscan que pase el tiempo y realizar una deportación masiva, sin importar a las autoridades que corran peligro”.
En la mayoría de las colonias de Tapachula se pueden encontrar a familias de haitianos viviendo en condiciones de alta vulnerabilidad, mismos que quieren que se agilice su proceso de regularización y de esa manera poder continuar hacia el norte del país.
“Los migrantes no representan ningún peligro para nuestro país ni para los Estados Unidos y ante ello se debe dar un nuevo cauce a la política migratoria”, indicó.
Y es que se advierte que los flujos de personas que llegan de Centroamérica, África, Asia, Haití y Cuba por la frontera sur no se ha detenido a pesar de los operativos instrumentados por las autoridades migratorias con el apoyo de la Guardia Nacional.
Las acciones lo que han hecho es que miles de migrantes permanezcan varados en la frontera sur, sin oportunidades de trabajo y sin que se les dé una solución a su petición de estancia legal en México.












