Héctor Álvarez Santiago, delegado en Chiapas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), aclaró que lo encontrado bajo los cimientos del edificio que ocupaba el Ayuntamiento de la ciudad de San Cristóbal de las Casas, no son vestigios arqueológicos de épocas prehispánicas, sino cimentaciones de una edificación de la época colonial o del México independiente.
Hace aproximadamente seis meses iniciaron las obras de restauración del edificio que hasta hace poco había sido ocupado como Ayuntamiento para darle el nuevo uso de museo; fue durante esas labores que hace unas dos semanas los trabajadores a cargo hicieron hallazgos que supusieron erróneamente se trataban de vestigios prehispánicos, concretamente de la civilización Maya.
El proyecto de restauración del inmueble incluye el cambio de instalación eléctrica e hidráulica, y durante los trabajos de excavación correspondientes se encontraron cimentaciones de una construcción anterior al palacio municipal.
En el pasillo sur del edificio se encontró a 12 centímetros de profundidad, suelo firme de ladrillo y otros elementos de la construcción que son característicos de la época colonial, además de algunas bases para columna, que fueron trabajadas en piedra.
A través de la arqueología histórica se sabe que para que el edificio actual fuera construido, tuvo que demolerse una edificación anterior, que puede datar de la época colonial o de los primeros años del México independiente. La idea de que las lajas son mayas es totalmente falsa, son posteriores, que aunque contienen elementos importantes, no son mayas ni de ninguna otra cultura prehispánica.
Aunque el edifico anterior fue demolido, sus cimentaciones se encuentran bajo tierra y son esos los hallazgos que acaban de hacerse. Derivado de eso se está analizando la propuesta de dejar esas calas con el propósito didáctico de que la gente conozca la historia del edifico y la puedan interpretar.
La propuesta de restauración que presentaron los contratistas consiste en la liberación de elementos que fueron agregados al edificio original con el propósito de resolver las necesidades burocráticas que tendrían en el Ayuntamiento.
El INAH dictaminó que el proyecto respetaba el valor histórico del edificio y dio el permiso de liberación para que se retiraran agregados que no pertenecen al inmueble en sus características originales si no que fueron posteriores.
El inmueble data de una época entre finales del Siglo XIX y principios del Siglo XX, mientras que estas obras de adecuación se realizaron en la década de los setentas y ochentas del Siglo XX. La propuesta de usar el inmueble como Ayuntamiento implicó una serie de adecuaciones dentro del cascarón del edificio: entre muros, pisos, baños en diversas áreas, y algunos elementos de tablarroca.












