"Baja California está agobiada por el ascenso de las actividades criminales, propiciadas por la impunidad. En pleno día ""y a la vista de todos, menos de la autoridad"" -como afirma el presidente del Consejo Ciudadano de Seguridad Pública estatal, Alberto Capella Ibarra- se cometen secuestros colectivos, asesinatos en lugares concurridos y asaltos a mano armada.
Hasta agosto pasado hubo 220 secuestros, 20 más que en el mismo periodo de 2006, y ha habido 16 por ciento más de delitos en general si se compara el mismo periodo. Las estadísticas del gobierno panista de Eugenio Elorduy Walther ofrecen cifras menores, entre otras razones porque la población no tiene confianza en las autoridades o considera inútil realizar una denuncia por los delitos cometidos en su contra.
Al menos en 45 casos de secuestro, los parientes de los plagiados pagaron el rescate sin que hayan vuelto a saber de las víctimas. En ese contexto es difícil creer a la Procuraduría de Justicia del Estado que sostiene que 70 por ciento de los casos son resueltos, lo cual constituiría un récord en este país, pues sólo 3 por ciento de las denuncias en el ámbito penal terminan con culpables sancionados.
Tijuana no sólo es la principal ciudad de la frontera de México con la Unión Americana, es también un centro de turismo y de comercio de trascendencia histórica que no nos podemos dar el lujo de abandonar. Es inconcebible que se permita a una ciudad tan importante ser asiento de uno de los cárteles de la droga.
El argumento del presidente de la Cámara de Comercio local, César Cázares Díaz de León, al demandar que se decrete estado de emergencia, no es descabellado.
Los secuestros se han incrementado sostenidamente pese a que se ha puesto en acción un operativo policiaco - militar en respuesta a una marcha ciudadana de 500 kilómetros a lo largo de todo el estado.
Un ano después de ese evento, otra marcha de mayor calibre es preparada a partir de manana. Lejos de la resignación, la sociedad mantiene su reclamo.
La seguridad es lo mínimo que un país requiere para desarrollarse en el resto de los ámbitos. Cómo esperamos, por ejemplo, impulsar un detonador económico tan importante como el turismo si un visitante espanol es secuestrado frente a su familia en Baja California. Razón tiene Estados Unidos y los países europeos en no recomendar a México como destino.
Las marchas ciudadanas son la expresión de descontento por la violencia que marca a Baja California desde hace varios anos, pero también son una advertencia para los gobiernos; deben recordar que tras las muestras públicas de hartazgo por la inseguridad en la ciudad de México se pasó de las marchas a los linchamientos.
En Baja California las autoridades deberán tomar con mayor seriedad una demanda popular que ha sido ignorada reiteradamente. La porción honesta y trabajadora de la población, de seguir a merced de los criminales, realizará lo que ya ha sucedido en otras entidades: huirá de la zona o tomará la justicia en sus manos.
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