Hasta un año podría tardar en llegar el nuevo arzobispo de Tuxtla, dio a conocer en su primera conferencia de prensa el recién nombrado administrador apostólico de la Arquidiócesis de Tuxtla, Rodrigo Aguilar Martínez.
Comentó que la santa sede lo nombró como administrador apostólico, pero esto es un servicio temporal mientras esta siga investigando posibles candidatos para la Arquidiócesis, cuya mediación se da con el nuncio Joseph Spiteri, quien es el embajador del papa con el gobierno mexicano y también su representante ante la Iglesia católica en México.
“Él va ayudando concretamente en ir consultando a los cardenales, arzobispos y posiblemente a los obispos de la provincia, posibles candidatos; la experiencia personal que tengo en mis 26 años como obispo, es que preguntan sobre nombres concretos, como: ¿estaría de acuerdo en que tal persona sea el obispo de tal parte?, y ya responde uno siempre bajo secreto y con la mayor precisión posible a esa preguntas”.
Dijo que es necesario considerar que, además de Tuxtla, hay otras diócesis vacantes por circunstancias semejantes o diferentes, pero que tienen un administrador apostólico; por ejemplo San Juan de los Lagos, Jalisco; el municipio Del Nayar, Durango; Parral, Chihuahua; Nuevo Laredo, Tamaulipas, así como Tacámbaro, en Michoacán.
Vacante pastoral
Por lo que es entendible que, al tiempo de buscar al arzobispo de la capital, también se esté buscando a los que vayan a cubrir las otras sedes vacantes; lo mismo pasa en otros lugares en los que el obispo esté por cumplir o haya cumplido la edad de 75 años, en que canónicamente es conveniente que presenten la renuncia, siendo el papa quien decide cuándo hacerla efectiva.
De tal manera que todo está en conjeturas sobre quién podría venir, sabiendo que el nuncio, con sus colaboradores cercanos, deben estar investigando, procurando, haciendo oración y consultando a la par con distintas diócesis.
“¿Cuánto puede durar esto? La experiencia que yo tengo es que en Mexicali, que es una de las diócesis en las que se acaba de nombrar obispo, porque el anterior falleció, duró un año; y en Culiacán, en donde el obispo cumplió la edad y llegó el nuevo, más o menos también ese tiempo”, comentó Aguilar Martínez.
Ahora bien, en su comunicado, monseñor Rodrigo Aguilar Martínez dijo que tras el doloroso acontecimiento de la muerte de monseñor Fabio Martínez Castilla, asume el nombramiento como administrador apostólico con profunda humildad.
“Consiente de la gran responsabilidad que implica, pidiendo a Dios que me regale la luz de su gracia para llevar adelante esta misión”, abundó.
Y agregó: “Antes de cualquier otra cosa, quiero agradecer a Dios por el entrañable don que significó monseñor Fabio para esta Arquidiócesis y para toda la provincia eclesiástica de Chiapas; agradecer por su generosidad y entrega a lo largo de los 10 años en los que sirvió como pastor de esta porción de la Iglesia, sobre todo, cómo desde su lecho de dolor siguió ofreciendo su vida por el bien de esta diócesis”.












