"Carlos Herrera * CP. La extrema pobreza, la falta de oportunidades de desarrollo y el fracaso de programas gubernamentales, han incrementado la migración de la población juvenil de las regiones que abarca la Diócesis de San Cristóbal, hacia el norte del país y Estados Unidos.
El indígena Eduardo Díaz Pérez, coordinador de la Pastoral Juvenil de la Parroquia de Huitiupán, aseguró que en dicho municipio ""hay comunidades que se están quedando vacías, es algo que está afectando mucho; es el caso de las comunidades Competencia, Morelos, El Azufre y Zacatonal"".
En entrevista, Díaz Pérez sostuvo que la causa de la migración sigue siendo la misma: la extrema pobreza y el bajo precio de sus productos: ""Se están yendo afectados por la pobreza; en la escuela pueden estudiar sólo hasta secundaria y de ahí no se puede porque no hay más recursos"", abundó.
Migración
El sacerdote Pedro Arriaga informó que el fenómeno de la migración, así como las principales causas que la producen, fue uno de los principales problemas que se dieron a conocer durante el Encuentro Juvenil Diocesano efectuado el sábado y domingo en San Cristóbal de Las Casas.
""Gran cantidad de jóvenes están saliendo de nuestras comunidades; Chiapas no solamente es paso de migrantes o recibe migrantes de Centroamérica, sino también muchos están saliendo de aquí"", apuntó.
Expuso que en las comunidades y municipios ubicados dentro de la Diócesis (que abarca la zona Altos, Norte, Selva y Fronteriza del estado de Chiapas) ""lo que se siente más es el nivel de pobreza, que es lo que hace que tengan que salir fuera los campesinos, que están sin ningún subsidio"".
Denunció que los mismos programas del gobierno han fracasado en el sentido que no llevan a una producción alternativa o proyectos sustentables; y en el aspecto educativo entre los jóvenes campesinos que quieren estudiar la preparatoria o la universidad ""es sumamente difícil, inclusive los que están en las ciudades, si no tienen el nivel económico para trasladarse a la capital, no pueden"".
""No hay empleos si no hay capacidad tecnológica, si no hay estudios"", pero también ocurre que hay empleados con salarios mínimos o al límite, eso les hace sentir una situación a veces de desesperación, agregó el religioso, al precisar que esta realidad afecta tanto a indígenas como a mestizos.
Paralelo a esta problemática, el sacerdote afirma que la migración también diminuye las vocaciones sacerdotales, ""porque se desarraigan de los valores familiares, van a otra cultura a encontrarse con otros valores, no se tiene la misma religiosidad o el deseo de servir a su comunidad"".
Según Pedro Arriaga, sacerdote de Chenalhó, los jóvenes también se enfrentan a la situación de la falta de tierras, como sucede en aquel municipio, donde ""ya no hay tierra y las familias están repartiendo los surcos entre los que se siguen casando; es impresionante que el siguiente hijo va a tener que dar unos surcos de la hectárea que tenía. Los bajos precios del café han puesto en crisis a la población"".
Por esa situación de migración que vive el estado, el sacerdote Pedro Arriaga plantea que ""se tiene que seguir buscando proyectos alternativos, sustentarse a través de pequenas acciones, de cuidado de la madre tierra, y de tratar de seguir con sus organizaciones sociales con honestidad, porque también la corrupción, las divisiones que se han causado a través de los programas gubernamentales, ha sido muy fuerte"".
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