Carlos Burguete * CP. Chiapas podría ser en poco tiempo el principal abastecedor de agua en México para las regiones del norte del país que actualmente enfrentan la peor crisis por la falta del vital líquido, toda vez que el estado está considerado como de las más importantes zonas hidrológicas del país, pues en ella se alberga más del treinta por ciento del agua dulce que se tiene a nivel nacional.
Además de su capacidad para retener el agua pluvial, lo cual de debe a la presencia de selvas, bosques, manglares y zonas montañosas, el estado de Chiapas cuenta con los principales y más grandes ríos de México, el Grijalva y el Usumacinta.
Sin embargo, la sustentabilidad de estos ecosistemas, la contaminación de los mantos acuíferos, aunado al cambio climático, que está alterando los ciclos naturales de la lluvia, ponen en riesgo el acceso de agua.
Un ejemplo es que mientras en el Sureste se concentra 69 por ciento de la disponibilidad natural de agua en el país, en la zona centro y norte se asienta más del 77 por ciento de la población total, lo que representa que cada vez más las personas de estas regiones demandan un mayor consumo de agua, donde los esfuerzos son insuficientes para afrontar dicha crisis.
Organizaciones civiles como el Movimiento Chiapas 21-200 han contemplado la posibilidad de que el estado se convierta en el mayor proveedor de agua dulce en el 2025, para lo cual se requiere dotar de la infraestructura necesaria que envíe el vital líquido en grandes ductos.
De acuerdo con esta organización, se requeriría de una inversión de por lo menos cinco mil millones de dólares para lograr abastecer de agua a diversos estados del país.
A pesar de que las autoridades del estado han señalado que Chiapas no enfrenta un problema de sequía tan intensa como la que actualmente padecen entidades del norte del país, la contaminación que sufren los ríos, pozos naturales y otras fuentes de agua natural, así como el grave desperdicio del líquido originado por las fugas en la red de tuberías en ciudades como Tuxtla Gutiérrez, están provocando la disminución del abastecimiento a la población.
La gran mayoría de los municipios del estado no cuentan con plantas de tratamiento de aguas residuales, lo que significa que se vierten en ríos, lagos o lagunas y zonas costeras, lo que agrava aún más el que la población tenga acceso a estas fuentes naturales de abastecimiento.
En su reciente informe, el Secretario de Infraestructura de Chiapas señaló que antes del 2007, en Chiapas sólo existían 23 plantas de tratamiento de aguas residuales distribuidas en 20 municipios, mientras que al cierre del 2011 se tenían construidos 104 plantas en apenas 58 municipios.
A pesar de que los municipios son los responsables de proveer el mantenimiento preventivo de las obras de infraestructura hidráulica para la correcta operación, pocas son las autoridades que destinan los recursos que se requieren para llevar a cabo estos trabajos, a pesar de que el abastecimiento de agua potable es una de las principales demandas de la población.
El desperdicio de agua no sólo se presenta en las zonas urbanas del estado, sino que también se extiende al sector agrícola, el cual demanda grandes cantidades de agua para poder sacar las cosechas de cada temporada.
La falta de tecnología que permita modificar los sistemas de irrigación por el de goteo, desminuiría en un gran porcentaje el desperdicio de agua que se usa en los campos agrícolas de Chiapas.
La entidad ocupa el séptimo lugar a nivel nacional en densidad demográfica y alberga al 4.3 por ciento total de habitantes en el país, donde la población aumenta, lo que sobrepasa la capacidad de la infraestructura, equipamiento y servicios que demanda la ciudadanía, entre los que se encuentra el de consumo de agua potable.
La reciente reforma hecha al Artículo 4º de la Constitución Federal por parte del Senado, establece que el Estado está obligado a garantizar el acceso, disposición y saneamiento de agua para consumo personal y doméstico en forma suficiente, salubre, aceptable y asequible.
A finales del año pasado, la organización internacional The Natural Conservancy junto con el Gobierno de Chiapas, firmaron un acuerdo en el que se comprometen a financiar un fondo de agua, el cual se ubicará en la Reserva de la Biosfera de El Triunfo, con lo cual no sólo se pretende conservar esta zona natural, sino también garantizar el abasto del vital líquido.
En este acuerdo, el organismo internacional asignó 200 mil dólares, mientras que el Gobierno Estatal destinará 11.7 millones de pesos y el sector privado en el estado la cantidad de 5.8 millones.
Mantener a Chiapas como la principal reserva de agua dulce en México representa uno de los más grandes desafíos que habrán de afrontar tanto la sociedad como las propias autoridades de los tres niveles de gobierno en esta década, y no sólo involucra acciones para preservar las fuentes de agua que posee el estado tanto subterráneas como superficiales, sino también hacer un manejo más sustentable que garantice la dotación del vital líquido.











