Marco González * CP Es grave el proceso de desertización en Chiapas porque en la última década casi se duplicó la superficie afectada, llegando ésta a ser - ahora - de alrededor de unas 120 mil hectáreas, destacó el doctor Cecilio Marroquín, especialista en producción agropecuaria.
A mediados de la década de los noventa, en Chiapas había alrededor de unas 70 mil hectáreas en franco proceso de desertificación, como le llaman de manera oficial al proceso de desertización. Las regiones donde se concentraba esa superficie eran la Frailesca y Norte.
Ahora se suman las microregiones en el Centro, Sierra y parte de la Istmo - Costa y Soconusco, e incluso hasta la propia Selva, enfatiza el especialista.
Nada detiene el proceso de desertización de Chiapas. Cada temporada de lluvias se acentúa el proceso de erosión hídrica. El agua llega arrastrar hasta 70 toneladas de tierra por hectárea ante la falta de la cobertura vegetal (según la Comisión Nacional Forestal - Canafor-) . Se calzan las presas, los cauces de arroyos y ríos. Aumenta el peligro de inundaciones.
La presión social se acentúa cada vez más a través de la migración campo- ciudad, senala Marroquín. Y si bien por el abandono de miles de parcelas porque parte de indígenas y campesinos chiapanecos que han migrado hacia el norte del país y Estados Unidos ha reducido momentáneamente la presión en la problemática de la tenencia de la tierra, esto se recrudecerá, advierte.
Para Javier Ruiz Morales, titular de la Secretaría de Desarrollo Rural (SDR), una de las alternativas para paliar el problema de la desertización de las tierras de temporal de la entidad es la reconversión. Hasta ahora, enfatiza, se han logrado unas 30 mil hectáreas. Al mismo tiempo de reconocer que la situación es preocupante.
Uso de agroquímicos
A la par en las zonas de la Frailesca, Fronteriza Norte y Soconusco, el fenómeno de la acidificación de los suelos por el uso excesivo de agroquímicos ha quedado en el olvido.
Ante es estos dos fenómenos, el área de cultivo de temporal en Chiapas se reduce de unas 980 mil hectáreas a tan sólo unas 800 mil y de ésas, solamente unas 250 mil tienen el potencial para ser competitivas en la producción y productividad internacional, según datos recabados por la propia Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa).
En los 44 municipios de más alta marginación en las regiones de los Altos, Selva, Sierra y Norte de Chiapas, además de seis más de la Frailesca y Centro, se agudiza el fenómeno de la desertización de las tierras de temporal. Nada lo detiene.
Agoniza el campo
Por ello la actividad en el campo en el sur-sureste del país está a punto de expirar, dice con ironía el doctor Marroquín.
A unos cuantos anos de que se liberen las fronteras para los productos del campo por medio del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), los grandes perdedores fueron los estados del sur de México, reconoce el especialista en producción agropecuaria.
Entonces, agrega el especialista en producción agropecuaria, la migración se acentuará aún más, la soberanía alimentaria estará en mayor riesgo y la seguridad nacional correrá un mayor peligro, por los problemas que afronta el campo en Chiapas y entonces, enfatiza, todo puede suceder.
Ocupan tierras
El campo no tiene el mismo valor para los campesinos e indígenas del centro o norte del país. En el sur la gente está más ligada a su tierra. Al igual que la gente de Centroamérica y ellos pueden coptar los espacios vacíos que están dejando los migrantes.
Invertir para revertir los actuales procesos de desertización y acidificación de los suelos en Chiapas, es una urgente necesidad, si el Estado mexicano quiere sobrevivir como nación, porque aquí están gran parte de las reservas del agua del país (30 por ciento), las cuales son indispensables para subsistir los anos subsiguientes como República, advierte Cecilio Marroquín.











