Hay que mejorar el sistema de monitoreo vulcanológico

Hay que mejorar el sistema de monitoreo vulcanológico

En Chiapas existe un sistema de monitoreo vulcanológico para los dos volcanes activos dentro del territorio: el Chichonal y el Tacaná; pero se necesita mayor financiamiento para fortalecer los equipos, de manera que se pueda tomar medidas preventivas en caso de detectar el inicio de una erupción, lo que puede ocurrir en cualquier momento.

Miguel Ángel Alatorre Ibargüengoitia, profesor-investigador de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (Unicach), comentó que “el término ‘activos’ se refiere a que pueden erupcionar pronto o no. Como se ha visto en varios países, la mayoría de los volcanes avisan, [puesto que] el magma sube de la profundidad, generando vibraciones y rompimiento de rocas”.

El también participante del Centro de Monitoreo Vulcanológico y Sismológico de Chiapas comentó que todo ese proceso se puede detectar desde el inicio, con las primeras vibraciones leves, además de tomar medidas oportunas. Para eso se requiere un centro de monitoreo, siendo que en Chiapas esa tarea la realiza en parte la Unicach en ambos volcanes.

Estaciones de monitoreo

Se cuentan con estaciones de monitoreo, sin embargo es importante fortalecer las capacidades del sistema, que haya una transmisión de tiempo real de las señales para saber lo que sucede en ambos “colosos”.

En el Tacaná reciben señales con un monitoreo muy completo, pero desde hace meses han presentado problemas en la transmisión del Chichonal, lo que limita la percepción del tipo de actividad que pudiera tener en un futuro cercano.

Los sistemas de monitoreo deben estar desde mucho antes que comience el proceso de erupción para poder detectar los primeros cambios desde que estaba en reposo, una vez que inicia es complicado predecir datos de cuánto podría tardar.

“Mientras más monitoreo se tenga mejor, lo que se necesita es un sistema multiparamétrico, que permite ver varios detectores al mismo tiempo, con sección sísmica para ver las vibraciones y con sensores de geoquímica del agua de los cráteres”.