Hecho cenizas| los bosques

"Marco González * CP. Por la cultura del fuego se han convertido en cenizas más de un millón de hectáreas de bosques, renuevos, arbustos, matorrales, pastos y hierbas en Chiapas, en los últimos 21 anos, producto de los 7 mil 324 incendios registrados en ese mismo periodo, según datos oficiales.

Al comienzo de cada ano, las columnas de humo de las quemas e incendios en predios, lomas, cerros, bosques, selvas y hasta manglares, le dan un aspecto lúgubre a Chiapas.

Conforme avanzan los meses, la contaminación atmosférica por el tizne y el hollín provoca enfermedades respiratorias severas en ninos y ancianos, principalmente. La temperatura aumenta. Sofoca el calor. Las fuentes de aprovisionamiento de agua para el consumo humano se secan.

Hace algunos anos, a principios de los noventa, el biólogo Froilán Esquinca Cano, senaló que para el 2011 Chiapas tendría severos problemas ambientales. Las primeras manifestaciones, dijo, en aquel entonces, serían severos problemas con el abasto del agua para el consumo humano y degradación de los suelos como consecuencia de la erosión hídrica de las lluvias torrenciales, además de inundaciones y aumento en la temperatura.

Para el actual titular de la Comisión Forestal de Chiapas (Cofoch), se puede revertir la situación actual de la ecología de la entidad, pero para ello es necesario no desvincular los esfuerzos interinstitucionales (federales, estatales y municipales) que aunados a la participación ciudadana y sus sectores productivos.

En tanto para Antonio Flores Sandoval, delegado de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profeco), hay que revertir en la población la mentalidad de la cultura del fuego para poder preservar el patrimonio ecológico de los chiapanecos.

Todos hablan de preservar los bosques, selvas y manglares. Muy pocos hacen referencia a la conservación de los suelos, elemento sin el cual, no pueden subsistir yerbas, arbustos, matorrales, renuevos y arbolado adulto, anade.

En fechas recientes, la Cámara baja del Congreso de la Unión, etiquetó recursos adicionales para Chiapas para el combate a la pobreza y rescate de bosque y selvas.

Los dos especialistas, coinciden en la urgente necesidad de preservar suelo y agua para poder desarrollar todas las estrategias de conservación del patrimonio ecológico. Y es que erosión hídrica arrastra entre 40 a 200 toneladas de suelos por hectárea. Eso azolva arroyos, ríos, lagunas lagos, presas. Crece el peligro de las inundaciones.



El fuego es nocivo

A unas cuantas semanas, para que se inicie la temporada de incendios forestales, la gente debe tomar plena conciencia que de seguir arrasando nuestro patrimonio ecológico, se pone en riego, en primer lugar el abasto de agua. Sobre todo para más de dos y medio de chiapanecos.

Peligrosamente se secan los 126 mil kilómetros de ríos de Chiapas. El bosque y la selva se reducen inexorablemente. Se nos quema la vida. Arrojamos a nuestros hijos al caldero del fuego sofocante.

Prevenir los incendios debe ser una labor de todos (autoridades y ciudadanía), nadie puede quedar excluido de este esfuerzo, al igual que la preservación del suelo y el agua. Claro no por ello debemos condenar a la gente que vive en y del bosque y selvas a seguir sumidos en la pobreza.

Durante la toma de posesión de Juan Sabines Guerrero, como gobernador de Chiapas, hizo énfasis: ""nadie puede ser libre si está sujeto a la pobreza"". En ese sentido, los habitantes de las selvas, bosques y manglares chiapanecos, no se les puede pedir que preserven los árboles, mientras ellos padecen hambre. Habrá que pagarles por servicios ambientales y por una labor de preservación que desarrollen. Ellos, son el primer círculo de defensa de la vida.

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