Héroes de la Salud continúan con la ardua labor

Héroes de la Salud continúan con la ardua labor

Diciembre 2019, ciudad de Wuhan, capital de la provincia de Hubei, en la República Popular China, primer caso de Covid-19. Surgimiento del virus.

31 de enero de 2020. El virus arriba a Europa. De esa fecha al 2 de marzo, Italia registra más de dos mil casos atacando principalmente a la región de Lombardía y 14 provincias más.

Es importante mencionar que una mujer de 18 años, originaria de Tuxtla Gutiérrez, vivía y estudiaba en Milán. A su regreso a Chiapas da positivo a Covid-19.

27 de febrero de 2020. La Secretaría de Salud confirma los primeros casos en la Ciudad de México (1) y Sinaloa (1). Los contagiados habían estado en Italia.

1 de marzo de 2020. México confirma cinco casos distribuidos en Chiapas (1); Coahuila (1); Sinaloa (1) y Ciudad de México (2).

Alarma epidemiológica

A partir de ese momento se enciende la alarma epidemiológica, misma que obligó a las autoridades sanitarias a buscar estrategias para controlar la pandemia.

Algunos médicos y especialistas previeron un caos adverso, el cual generaría un gran reto no sólo para los sistemas de salud, sino para la sociedad en general.

Lo primero fue seguir las cadenas de contagio, controlando la llegada de extranjeros y chiapanecos que viajaron a otros países poniéndolos en cuarentena, pues expertos afirman que el Covid-19 tiene un periodo de incubación de cinco días.

La alarma generó que las farmacias inmediatamente vaciaran los estantes de medicamentos conocidos para reforzar el sistema inmunológico.

Luego, al conocerse de los tratamientos que posiblemente curarían el virus como la azitromicina, ivermectina, indometacina y otros medicamentos, empezaron a escasear, convirtiéndose en un gran negocio para las farmacéuticas.

Aunque la alerta no frenó el tránsito de personas y concentraciones masivas, los contagios y fallecimientos aumentaron rápidamente, obligando a la suspensión de labores, situación que paralizó al sector económico.

Instalación de clínicas

Este problema propició que las instituciones de salud tuvieran que crear clínicas Covid para atender a pacientes contagiados.

Un virus letal que presuntamente ataca con mayor fuerza a personas con enfermedades crónico degenerativas; sin embargo, también han fallecido personas jóvenes sin ningún otro padecimiento.

Por la emergencia del Covid-19, la cual ha sido más devastadora a la que generó la influenza en 2009, la Secretaría de Salud instaló clínicas en los municipios de Tapachula, San Cristóbal, Comitán, Villaflores, Palenque, Reforma y Pichucalco.

“Cumpliendo los requerimientos técnicos para albergar y atender a la población que más lo necesite”, asegura la dependencia estatal.

En estos lugares se han concentrado los esfuerzos de los profesionales de la salud integrados por elementos de la Sedena, IMSS, Isstech, Issste y de la misma Secretaría de Salud, quienes han buscado las formas de responder ante este suceso causado por un virus desconocido.

Datos de la institución afirman que en la clínica Covid del Poliforum, instalada en la capital, dan respuesta 210 enfermeras y 91 médicos, atendiendo al momento a 35 pacientes intubados graves en un espacio de 90 camas que hay actualmente. “Su capacidad no esta rebasada para el cuidado oportuno”.

Algunas unidades cuentan con zona de triage, psicología, nutrición, terapia intensiva, laboratorio con pruebas rápidas, entre otras, para pacientes que experimentaron el padecimiento y aún tienen secuelas.

También se encuentra el búnker, lugar que alberga a los enfermos graves que se debaten entre la vida y la muerte, por tener otras morbilidades asociadas.

En esa “zona de peligro” muchas personas se han recuperado y salen tocando la campana de la victoria, pero otras fueron víctimas de la hipoxia silenciosa (ausencia de oxigeno), la cual es una muerte segura.

A este espacio Cuarto Poder, por el momento, no pudo acceder, pero confirmó el determinado trabajo que realizan galenos y los soldados de la salud.

“En su momento el sistema era débil -antes de que se suscitara este acontecimiento- pero también ha ido demostrando su aptitud para afrontar un evento de tal proporción como este”, afirma el equipo.

Es incierta la manera en que vamos a salir adelante, pero algunos médicos y enfermeras han tenido la preparación suficiente para resolver el tema de sanidad, y gracias a que en su momento llamaron a la prevención, un sector de la población supo abordar este panorama enrevesado, pero otras personas siguen actuando con irresponsabilidad.

En las clínicas Covid establecieron protocolos sobre la toma de decisiones y para determinar el destino de los recursos en las diferentes unidades existentes.

Hasta ahora la emergencia ha sido manejable, a partir también de restricciones, cercos y sanciones para responsabilizar a la gente sobre el autocuidado, y así evitar mayores contagios.

El equipo de la salud ha realizado una labor diferente y sumamente difícil.

Con la experiencia de cada uno de ellos en la primera línea durante el inicio de la enfermedad y quizás ante la escasez de insumos, los trabajadores han vivido un escenario turbador que ha generado responsabilidad social.

“Hemos estado en riesgo, y es que siempre hay riesgo de contagio, pero mediante el avance y la extensión de la enfermedad el contexto fue arduo, a punto de que muchos compañeros querían darse por vencidos”, cuentan trabajadores.

Es importante aludir que al inicio de esta crisis, en varios estados de la república y en Chiapas, el personal médico fue blanco de ataques, agresiones, ofensas y discriminación, esto porque algunas personas -temerosas o ignorantes- los han visto como portadores del virus por su contacto con pacientes en el lugar donde trabajan y creen que pueden contagiar.

No hay que olvidar, estos hombres y mujeres que han cuidado todos los días en turnos intensos a las personas más vulnerables, también tienen hijos y familia que no han visto ni sentido físicamente.

Han estado distanciados para proteger a los suyos y se encuentran a la pronta espera y con anhelo de volver a abrazarlos.

Por lo tanto, esta casa editorial agradece a todo el personal de Salud por seguir salvando vidas aquí, ahora y en el mundo.

Se reconoce que siguen trabajando por el bienestar y la salud de los chiapanecos.

También se valora el esfuerzo que hacen, ya que a pesar de sus miedos y preocupaciones continúan con esa delicadeza pero también con fortaleza para cuidar a los pacientes dentro de los búnkeres, haciéndoles cambiar sus días y noches con una luz de esperanza que los motiva a seguir avante, y aunque la emergencia no ha disminuido, enfermeras y médicos permanecen de pie mitigando el dolor y desafiando a la muerte.

Cabe hacer referencia que el primer caso detectado en Chiapas, el 1 de marzo, fue importado por una mujer de 18 años que vivía y estudiaba en Milán, Italia.

Desde ese momento, el Covid-19 en el estado confirmó la capacidad de estructuración de los modelos de salud y el reto para enfrentar un suceso de tal magnitud.

La eclosión del virus colocó al mundo en alarma total causando muertes y contagios sin cesar, también provocó una severa crisis económica, pero sobre todo cambió las formas de sociabilizar, implementando otra forma de vida llamada “nueva normalidad”.