Desde la fundación de la ciudad de Tuxtla Gutiérrez, en 1560, se había caracterizado como una población limpia, porque a partir de las seis de la mañana todos los vecinos barrían sus calles y banquetas. Tuxtla Gutiérrez fue una ciudad pequeña, pero bonita y agradable, con clima fresco por la cantidad de árboles frutales y de ornato, calles empedradas y casitas de bajareque con tejas de barro y piso de tierra o de ladrillo.
Desde que se convirtió en la nueva capital de Chiapas (1892), diversos poetas le han cantado y una gran cantidad de cronistas la han descrito como una ciudad tranquila, agradable y simpática para vivir.
Algunos poetas le cantaron a sus cerros Huitepec y Mactumactzá, al río Sabinal, a sus casitas blancas, a sus calles y banquetas empedradas, a sus bellas mujeres humildes y sencillas, a sus milenarias tradiciones y costumbres. Por su parte, los cronistas describieron su geografía, su historia y sus diversos personajes típicos y heroicos, sus tristezas y alegrías, los fenómenos y desastres naturales, así como sus tradiciones y costumbres de origen zoque; la limpieza de la ciudad, sus ríos y arroyos en donde se llegaba a bañar la población tuxtleca cuando todavía no había agua entubada.
Aún se recuerda la alberca pública del Parque Madero y sus grandes chorros. Cabe señalar, la basura que se producía era aprovechada por la población: las cajas de cartón se reutilizaban en los hogares para guardar juguetes, libros, ropa limpia o sucia; las cajas de madera en donde llegaban las enfriadoras (refrigeradores), las estufas y primeros televisores eran convertidos en baúles o cofres de ropa, en zapateras o mesas de centro; el fleje (cinta originalmente metálica) de las cajas de madera o de cartón se utilizaba como cinchos en la fabricación de las bancas de los parques públicos.
El pan y la azúcar lo despachaban en bolsas de papel. Lo mismo se hacía con algunos productos en los supermercados. Las amas de casa iban al mandado con canasta de carrizo o morraleta de plástico. Los refrescos de gaseosa (Pepsi-Cola, Coca-Cola, Sin rival, etc.), cervezas, leche, aceite y agua embotellada, la vendían en envases retornables. Los vasos y platos desechables eran de cartón. En resumen, la cantidad promedio de basura producida por persona era poca.
Algo para la historia
En 1906, siendo presidente municipal don José María Palacios Zenteno, la basura de la ciudad, producida por una población de nueve mil 800 habitantes, era recolectada (aproximadamente de dos toneladas) por cuatro carretones tirados por mulas: ¡Un carretón por cuadrante! ¡Qué tal eso!
El 15 de enero de 1919, el presidente municipal licenciado Raquel Cal y Mayor, inaugura junto al gobernador del Estado, Manuel Fuentes A., un par de baños públicos (letrinas) en el Parque “Francisco I. Madero”, en honor de los maestros de las escuelas primarias de Tuxtla Gutiérrez, para evitar que los maestros, alumnos y público en general hicieran sus necesidades fisiológicas en los alrededores del parque campestre o en las orillas del río Sabinal. Y el 21 de mayo del mismo año, dio a conocer al pueblo tuxtleco que el día anterior el presidente de la República, don Venustiano Carranza, había hecho la declaratoria de nacionalización de las aguas del río Sabinal, para protegerlo de futuras contaminaciones y mal uso de sus aguas.
En 1936, estando como presidente municipal don Celso Selvas (1935-1936), la ciudad de Tuxtla Gutiérrez ya contaba con una población de 15 mil habitantes; por tal motivo, por acuerdo del H. Ayuntamiento tuxtleco modernizó la recolección de basura producida en la capital del estado; para ello, sustituyó los antiguos carretones recolectores de basura por modernos camiones de servicio de limpia para recoger aproximadamente 3.7 toneladas. Además, se prohibió arrojar basura en los diversos barrancos que existían en el primer cuadro de la ciudad.
Posteriormente, en 1964 el presidente municipal don Esteban Corzo Blanco (1962-1964), introdujo en el servicio de limpia de la ciudad una barredora automática, para evitar que la basura que quedaba tirada en las calles fuera a parar al río Sabinal en temporadas de lluvias. Por su parte, el Dr. Valdemar A. Rojas López (1977-1979) prohibió que se sacara la basura antes de que se tocara la campana so pena de una fuerte multa.
En 1971, el Dr. Jesús Cancino Casahonda también realizó una campaña de limpieza por toda la ciudad. También se distinguió el contador Enoch Araujo Sánchez (1996-1998) en su intensa campaña de limpieza de ríos y arroyos, particularmente en los desazolves de los arroyos que se desbordaban cada año.
Cabe hacer mención que en 1996 el presidente municipal Enoch Araujo, al inicio de su administración, fue recibido con un paro de labores orquestado por el Sindicato de Limpia so pretexto de un aumento salarial y otras prestaciones.
El paro de labores de los trabajadores de limpia duró más de diez días. En muchas partes de los barrios, colonias y fraccionamientos se veían montones de basura. Sin embargo, pronto se vio la solidaridad de la ciudadanía tuxtleca con su ayuntamiento: muchos particulares y empresarios prestaron sus vehículos para levantar la basura.
Los tuxtlecos salieron a barrer y a levantar la basura de su calle y la guardaban al interior de sus casas. Finalmente, Alfredo Penagos Lara, Oficial Mayor del H. Ayuntamiento resolvió el problema político-laboral sin comprometer económicamente a las arcas municipales. La ciudad volvió a lucir limpia.
Limpiemos Tuxtla
En el 2019, con el objeto de crear una cultura ciudadana de limpieza, mejorar la imagen de la capital del estado y atraer más turismo, el H. Ayuntamiento Constitucional de Tuxtla Gutiérrez instituyó el programa “Limpiemos Tuxtla, 2019”. Así lo anunció el presidente municipal, Carlos Morales Vázquez, el 10 de abril del 2019 en una reunión informativa. Campaña a la que se sumó el Congreso del Estado de Chiapas el 24 de abril.
Por tal motivo, no nos causó ninguna sorpresa la intensa campaña con el lema “¡Limpiemos Tuxtla!”, que programó el Ayuntamiento tuxtleco en dos grandes jornadas de limpieza los días sábado 27 y domingo 28 de abril del 2019. El primero para levantar todo tipo de escombros en calles, avenidas y en banquetas; y el segundo, para recolectar desechos y residuos sólidos, evitando que éstos fueran arrastrados por las lluvias en la cuenca del río Sabinal, y de aquí a las aguas del majestuoso Cañón del Sumidero.
Participaron activamente funcionarios y personal del Ayuntamiento, integrantes del Consejo Consultivo Ciudadano, voluntarios de la Cruz Roja Mexicana, miembros de diversas asociaciones religiosas, Exatecs del Sureste, Jóvenes líderes Unidos por México, Manatíes del Grijalva, Prepa Tec y Naturalísimo, que se sumaron a la campaña de limpieza de la capital del Estado a la que convocó el presidente municipal, Carlos Morales Vázquez, quien el 27 de abril dio el banderazo de arranque de las jornadas de limpieza del programa “Limpiemos Tuxtla”, mismo que coordinó el Dr. José Alfredo Ruiz Samayoa, Secretario de Servicios Municipales.
Participaron más de 40 brigadas, compuesta por una cantidad indefinida de voluntarios que participaron activamente en estas dos jornadas de limpieza de la ciudad. Se levantaron más de 70 toneladas desechos, para evitar que toda esta basura y casi 600 metros cúbicos de escombro taparan alcantarillas y drenajes pluviales en las próximas lluvias, provocaran inundaciones o fueran a dar al río Sabinal.
Además, se retiraron pendones de anuncios de venta de terrenos y todo tipo de publicidad que se hallaba en los postes o estorbando la vía pública. Y se repartieron gacetas informativas sobre la campaña de limpieza. En esta intensa campaña de limpieza, fueron tomados en cuenta las poblaciones de El Jobo y Copoya.
Fue tanto el entusiasmo que levantó esta campaña de limpieza que vecinos de barrios, colonias y fraccionamientos también se sumaron voluntariamente. En particular nos llamó la atención, en el Parque Bicentenario “José María Morelos y Pavón”, una pareja de esposos que sólo levantaban colillas de cigarros, porque decían que los residuos de cigarros contaminaban más que la basura. Otras personas sólo recogían pilas en botellas de plástico.
El 30 de abril del 2019, el presidente municipal de Tuxtla Gutiérrez, Carlos Morales Vázquez, comparte los resultados de la campaña “Limpiemos Tuxtla”: Informó que participaron tres mil 689 voluntarios del Ayuntamiento, diez mil 153 de grupos religiosos, 968 de empresas y A. C., 665 de grupos organizados, mil 535 de colonias, 741 de universidades, 824 de diversas instituciones y 567 locatarios, haciendo un total de 19 mil 142 ciudadanos chiapanecos. Mencionó, además, que se implementaron 28 centros de acopio y 43 rutas de recolección; se utilizaron 50 vehículos del ayuntamiento, 47 particulares y 21 de la empresa Veolia, en total 118; se levantaron 595 metros cúbicos de escombro y 78 toneladas de basura, de la cual el 60% será reciclada.
Históricamente, esta es la campaña de limpieza más grande y planeada que han organizado las autoridades municipales de 1906 a nuestros días. En 1906 se levantaban diariamente con cuatro carretones tirados por mulas dos toneladas de basura y hoy en día se recolectan diariamente con 38 vehículos 540 toneladas en promedio. La campaña de limpieza fue un éxito. Esta historia continuará.
A lo lejos, se escucha un grito: “¡Hey, vos primo, limpiemos Tuxtla!”












