Uno de cada tres mexicanos mayores de edad padece hipertensión arterial, enfermedad crónica degenerativa cardiovascular que registra siete millones de casos y provoca más de 50 mil muertes al año. Se estima que hasta 80 % de la población vive con esta enfermedad silenciosa, la cual no da síntomas.
Manuel Adrián Toledo Hernández, coordinador del Programa Crónico Degenerativo del Centro de Salud Tuxtla Gutiérrez, comentó que existen varios factores de riesgo para la hipertensión y que el principal es el tabaquismo, seguido del alcoholismo, sedentarismo y el exceso en el consumo de sal.
“Una mala alimentación nos va a llevar a que haya un cúmulo de grasa y que se tapen los vasos sanguíneos y el corazón, es algo que se tiene que esforzar más, y esto sumado a otros malos hábitos”.
La hipertensión es una enfermedad silenciosa: algunas personas que la padecen no lo saben porque no presentan síntomas, por lo que se pide con mayor énfasis a la población adulta acudir de forma periódica con su médico de cabecera y checarse la presión arterial, por lo menos una vez a la semana o al mes.
Algunas señales pueden ser dolor de cabeza frecuente, mareos, sudoración, aumento de los latidos cardiacos, entre otros que son detonantes a los que se debe prestar mucha atención. La clave es la prevención, ya que esta enfermedad puede llevar a un infarto agudo al miocardio.
La hipertensión arterial es el aumento de la presión arterial por arriba de los 140-90, situación ocasionada porque los vasos sanguíneos se tensan provocando que circule poca sangre, lo que hace al corazón como una bomba. “Al haber poca sangre en los vasos sanguíneos, el corazón se tiene que esforzar más y aumentar su presión”.
Explicó que el promedio de la presión arterial es 120-80, pero varía según la etnia, raza, altura y peso corporal de cada persona. Hay diferentes parámetros que se manejan en este aspecto, pero para fines de diagnóstico arriba de 140 se considera hipertensión arterial.
“Es muy importante que las personas sepan que, si ya se padece hipertensión y aparte hay un alto consumo de tabaco, eso lleva a un riesgo muy alto para presentar en cierto momento un infarto agudo al miocardio. Nos pone en riesgo de muerte”, refirió el especialista.
Otra consecuencia muy frecuente es un accidente cerebro-vascular porque excede el límite de presión a nivel cerebral de los vasos sanguíneos explotando, lo que se conoce como embolia, ocasionando poca movilidad en alguna de las extremidades o en la cara.
El especialista mencionó que pueden ocurrir otro tipo de accidentes vasculares, por ejemplo, trombosis en las extremidades inferiores y superiores, que pueden perder el contacto a nivel arterial, y por lo tanto, perder la movilidad por completo.












