Después de que el gobierno de Donald Trump reforzara las fronteras estadounidenses y cerrara la aplicación CBP One, usada para solicitar asilo en la frontera, Tapachula se volvió un territorio de espera para los migrantes, quienes, en el caso de las mujeres, se enfrentan a diario a la violencia de género.
Así lo expuso la investigadora del Cimsur-UNAM Martha Arévalo, quien relató que las mujeres migrantes suelen recibir propuestas sexuales en los parques de Tapachula, esto porque los hombres de la zona creen que todas se dedican al trabajo sexual. Dicha situación también le sucedió a la propia académica durante su investigación.
Panorama
Arévalo, a través de entrevistas, indagó cómo las mujeres ven y habitan la ciudad, señalando que varias de ellas, antes de emprender el viaje, habían escuchado en sus países de origen que Tapachula era una ciudad peligrosa.
Sin embargo, actualmente la opinión de las mujeres migrantes es distinta, esto, explicó Arévalo, porque muchas de ellas han construido rutas seguras cerca de donde viven, moviéndose en dos o tres puntos principalmente, para evitar las zonas peligrosa.
Pese a que muchos creen que en las escuelas de la ciudad no se aceptan los documentos de los niños migrantes, la ponente señaló que en realidad la dificultad se da porque en las instituciones es obligatorio comprar los uniformes.
Violencia, razón para migrar
A lo largo de su ponencia, la investigadora expuso las razones por las que las mujeres migran, que en su mayoría están relacionadas a la violencia, pues a muchas de ellas les asesinaron a hijos o tenían amenazas de que, por ejemplo, “la Mara Salvatrucha secuestraría a sus hijos”.
Durante su investigación también encontró que la nacionalidad de cada migrante determina sus oportunidades labores, puntualizando que mujeres provenientes de Cuba, con un mayor nivel educativo, tienen acceso a mejores trabajos, distinto a las venezolanas o salvadoreñas.
De igual forma, a través de los testimonios, las migrantes señalaron la discriminación que suelen sufrir por parte de las propias mujeres de la ciudad, quienes las culpan por el aumento de la criminalidad en la ciudad.












