Hogares del tamano de una caja

"Carlos Burguete * CP. Sala, recámara, estudio, cocina, comedor, desayunador, bano, estancia, biblioteca y hasta terraza, caben en 32 metros cuadrados, si hablamos de una casa de munecas. Ahora que si en ese espacio -de un cuarto redondo- debe ser habitado por una familia, lo único que se refleja es la precaria situación de pobreza.

En los denominados cuartos redondos de las vecindades del Distrito Federal, únicamente tiene cabida para una cama, una mesa y muchos clavos en las paredes para poder colgar ropa, bolsas del súper, un crucifijo y quizá un radio o un pequeno televisor.

El hacinamiento es una de las mayores promiscuidades familiares, refieren los sociólogos desde la época de Oscar Lewis y su obra ""Los hijos de Sánchez"", allá por los anos sesenta. En los cinturones de miseria un cuarto es suficiente para poder pasar la noche. Ese es el espacio que les ofrecen a los chiapanecos damnificados por Stan. Todavía, no están construidos y los aguaceros ya se dejan sentir.

La necesidad ha hecho que muchos chiapanecos ""habiten"" esas reducidas viviendas, una de ellas es Julisa Tovilla, una joven madre que hace un ano adquirió una vivienda en el Fraccionamiento ""Vida Mejor"" que se encuentra atrás de la central de abastos de esta ciudad capital.



Costos

Para adquirir su hogar de 7 por 15 metros, Julisa debe pagar 500 pesos mensuales, durante los próximos seis anos para finiquitar los 36 mil pesos de su vivienda, la cual alberga cada noche a su esposo, su hijo, la abuela y ella.

A la entrada se encuentra la cocina, estufa, refrigerador y aún constado la mesa. Separado por un ropero y una cortina se localiza con apuros la habitación que comparte con su marido, y al frente un pequeno cuarto donde duerme su hijo con su abuela, y dentro de todo este cuadro, se halla el bano.

?De la sala mejor ni hablamos!, expreso Julisa de 23 anos de edad, quien asegura que en estas condiciones es difícil llevar una verdadera armonía.

""Me gustaría tener un poco más espacio para que mi hijo pudiera tener su cuna y en donde mi marido y yo podamos tener nuestro espacio, pero no podemos por lo reducido que está la casa"", manifestó Julisa. Cuenta Julisa que para acomodar sus cosas fue una osadía.

""Cuando nos mudamos el ano pasado a este lugar, tuvimos que sacar dos veces todos nuestros muebles, ya que al principio no hallábamos ni cómo ni dónde pasar, hasta que buscamos más o menos el espacio para acomodar lo indispensable"", anadió.

Asimismo Julisa Tovilla, quien cursa el octavo semestre de Pedagogía, apuntó que cuando se reciben visitas, el problema que enfrentan es dónde colocarlos, pues si son más de tres personas, tiene la necesidad de sacar una mesa armable y colocarlo afuera de su casa, donde además tiene un viejo sillón.



Incertidumbre

Sin embargo, lo que más le preocupa es que su hijo de dos anos de edad no tiene el espacio necesario para jugar dentro de la casa, pues todo el tiempo tiene que ver que no se acerque a la cocina, ante el riesgo de que sufra algún accidente.

Además. la cuna que compraron para él, se tuvo que dejar en casa de unos familiares ante la falta de espacio.

""El nino no se desarrolla bien, él quiere correr todo el tiempo y jugar con su pelota, pero eso es imposible en esta casa, por eso lo llevo afuera para que se entretenga un poco"".



Un retroceso en calidad

Con estas referencias, no es difícil pensar en la situación que miles de chiapanecos de la zona Costa del estado tendrán que lidiar al adquirir este tipo de viviendas que el gobierno les dará.

La mayoría de los damnificados chiapanecos en las zonas urbanas, contaban con una vivienda de cuando menos cuatro habitaciones para albergar de cinco a nueve miembros de una familia. Ahora, la suerte deberá decidir quién duerme a la intemperie o dentro de los llamados cuartos redondos que los mismo son cocina, bano, recámara y, como dice Julisa, de la sala y otros espacios, ni hablar.

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