El correcto uso de un sistema forestal en las plantaciones de cacao ayudaría a incrementar la producción y tener beneficios directos como el autoconsumo, al ser una de sus características el que esté sembrado bajo sombra. La investigadora del Departamento de Agricultura, Sociedad y Ambiente, Susana Maza Villalobos Méndez, destacó el cuidado especial ante plagas y hongos.
Son pocas las especies que se seleccionan para las sombras, como tamarindos, roble o primavera, y “a veces el agricultor dice: ‘estoy sembrando cacao, pero me sobró un pedacito, aquí puedo plantar una papaya o un rambután’; pero debemos entender que antes de decidir qué arbolito plantar, más vale consultar”.
Tanto estudiosos científicos como los propios agricultores, explicó, tienen la experiencia y el conocimiento para reconocer qué especies les conviene y cuáles representan un menor esfuerzo de trabajo.
Elección de especies
Destacó que se debe elegir aquellas especies que no requieren demasiada agua ni que tiren mucha hojarasca, con la intención de invertir menos tiempo en riego y para evitar la presencia de plagas y animales no deseados.
Asimismo, se pretende verificar que sean “árboles que tengan suficiente altura y que permitan que las corrientes de aire se muevan entre la copa de los árboles que dan sombra y la copa de los árboles de cacao”.
Estos procesos, subrayó, ayudan al cacao a estar “más bonitos, mucho más grandes y de mejor calidad, y con ello evitar la presencia del hongo que impera en sitios oscuros”.
Recomendación
Destacó que otra práctica que debe considerar el agricultor es la búsqueda de otros beneficios directos a través de la siembra de frutas de autoconsumo y de rápido crecimiento, como el plátano, ciruela, mulato o mango, pero “si tienen un tiempo de espera mucho mayor, se puede sembrar primavera o el roble”.
Sobre el hongo, argumentó que está más vinculado a la falta de cuidado que se le da a los árboles que dan sombra, es decir, “si el campesino no hace una correcta poda, el árbol va a seguir creciendo y va a ir oscureciendo la parcela. Esta limitante de luz, junto con la humedad con la que vivimos en el Soconusco y la temperatura, va a generar un ambiente que propicia la proliferación de hongos”.
Y acotó que la mayor cantidad de sombras que necesita el cacao es principalmente en las primeras etapas de desarrollo, pues conforme va avanzando en edad y crecimiento se vuelven más tolerantes a la luz, convirtiéndose en recurso básico para el desarrollo de la planta.












