Honran a San Sebastián con danza del Torito

Honran a San Sebastián con danza del Torito

En el municipio de Suchiapa el tambor despierta la calle y el carrizo la guía. Mujeres y hombres se cubren el rostro con la máscara de Torito: madera pintada y gesto antiguo.

Algunos viejos del pueblo comentan, como si aún pesara el respeto: “el Torito no es solo danza ni máscara, sino herencia de una cultura muy antigua, de origen africano, que se quedó en el pueblo”.

Recuerdan -o así lo cuentan- que el Torito fue elemento de salud, transmisor de sueños, herramienta sagrada de los antiguos sabios y curanderos mayas, quienes entendían que el cuerpo también se cura bailando.

Hoy son más mujeres quienes portan la máscara. Al hacerlo, no solo cubre el rostro: sostienen una historia que sigue presente.

Sus pasos firmes avanzan en honor a San Sebastián Mártir, con una devoción que no se grita, se baila.

Promesas cumplidas

Cada giro es una plegaria en movimiento y cada zapateo es una promesa cumplida.

La gente dice que el santo escucha mejor cuando el pueblo danza. Y no es solo acá, en Zinacantán y sus parajes, junto con Chiapa de Corzo, celebraron igualmente a San Sebastián, uno de los santos más venerados por sus fieles.

En cada comunidad, la fiesta toma su propio rostro, pero comparte el mismo latido colectivo.

Así, entre sones, máscaras y fe, el Torito y el Parachico dialogan con el tiempo. Y San Sebastián recibe la ofrenda de un pueblo que sigue recordando a través de su baile y sus tradiciones.