Desde las primeras horas del 10 de mayo, cientos de familias acudieron a los panteones de Tuxtla Gutiérrez. Con arreglos florales, veladoras y oraciones, el Día de las Madres se convirtió en una jornada de amor, nostalgia y memoria, que recordó a quienes ya no están físicamente, pero siguen vivas en el recuerdo.
En el panteón Municipal y en otros cementerios de la capital chiapaneca, el ir y venir de familias enteras reflejó que el Día de las Madres no solo se celebra con abrazos y regalos, sino también con silencio, lágrimas y amor eterno.
Algunas personas limpiaban con cuidado las lápidas, otras acomodaban arreglos florales y encendían veladoras mientras compartían anécdotas sobre aquellas mujeres que marcaron sus vidas.
Historias de vida
“Vengo cada 10 de mayo desde que mi mamá falleció hace ocho años. Le traigo sus flores favoritas y me quedo un rato platicando con ella. Aunque ya no está, siento que sigue acompañándome”, compartió María Guadalupe Hernández. Las flores fueron, una vez más, las protagonistas de esta fecha.
Comerciantes instalados en las afueras de los panteones reportaron un incremento importante en las ventas, sobre todo de rosas, claveles, gladiolas y crisantemos, cuyos precios oscilaron entre los 50 y los 350 pesos, dependiendo del tamaño del arreglo.
Adornos y detalles
Las veladoras, fotografías y pequeños detalles como cartas o alimentos favoritos, también adornaron algunas tumbas, convirtiendo cada sepultura en un altar íntimo y lleno de significado.
Entre los visitantes también hubo quienes acudieron por primera vez sin la compañía de su madre.
Para muchas familias, esta visita representa una forma de mantener viva la presencia de las madres, de agradecer su amor y de reafirmar que el vínculo con ellas no termina con la muerte.
Durante la jornada, autoridades municipales como Protección Civil (PC), implementaron operativos de vigilancia y apoyo para garantizar el orden y la seguridad de las y los asistentes.












