Cada 18 de enero, Chiapa de Corzo revive uno de los rituales más significativos de la Fiesta Grande: el recorrido de los parachicos al Panteón Municipal, una tradición que une danza, memoria y respeto para honrar a los guardianes de esta expresión cultural reconocida a nivel mundial.
San Sebastián
Los Parachicos son danzantes tradicionales que forman parte esencial de la Fiesta Grande de Chiapa de Corzo, celebrada del 8 al 23 de enero en honor a diversos santos, entre ellos San Sebastián Mártir, considerado el principal patrono.
Ataviados con máscaras de madera, sarapes de colores y chinchines en las manos, los danzantes recorren las calles del pueblo al ritmo del tambor y el carrizo, símbolos sonoros de identidad y resistencia cultural.
El 18 de enero adquiere un significado especial, ya que miles de parachicos caminan hacia el Panteón Municipal para rendir homenaje a los patrones, danzantes, tamboreros, flauteros y personajes clave de la comunidad que han fallecido, pero que dejaron una huella profunda en la preservación de esta tradición.
Origen
Esta visita tiene su origen en la memoria de don Úrsulo Hernández Pola, considerado un patrón histórico de los Parachicos, él fue sepultado un 18 de enero de 1945.
Desde entonces, año con año los danzantes acuden al camposanto como una forma de agradecimiento y reconocimiento a quienes dedicaron su vida a mantener viva la Fiesta Grande.
Aunque el recorrido se realiza entre música, danza y algarabía, la parada en el panteón representa un momento de respeto y reflexión.
Frente a las tumbas, los parachicos bailan al son del tambor y el carrizo, transformando el duelo en un acto de memoria colectiva que reafirma el valor espiritual y comunitario de la tradición.
Para la comunidad de Chiapa de Corzo, este rito fortalece los lazos entre generaciones, al permitir que niñas, niños y jóvenes comprendan el significado profundo de la danza y la importancia de honrar a las personas que construyeron la identidad cultural del pueblo.
Es también una forma de transmitir valores, historia y sentido de pertenencia.
Así, cada 18 de enero, la danza de los parachicos no solo celebra la vida y la fe, sino también la memoria de los que hicieron posible que esta manifestación cultural, reconocida como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, siga viva y vigente, reafirmando a Chiapa de Corzo como un referente cultural de Chiapas y de México.












