La inestable situación económica internacional es el principal elemento de riesgo para la volatilidad en el tipo de cambio en este país y en otros emergentes, de acuerdo con la opinión de diversos grupos financieros. Uno de estos factores es Europa. De empeorar las cosas allí, el problema vendría a través del contagio que podría tener Estados Unidos, han reconocido esos expertos quienes lo último que desean es espantar a la gente.
En diversos análisis que se vienen realizando desde que la moneda mexicana rompió la barrera de los catorce pesos por dólar, se plantea una serie de escenarios demasiado complicados, diversos, entrelazados e interdependientes, los cuales sin embargo coinciden en su mayoría en que no son halagüeños en cuanto al futuro tanto en lo que resta de este año como el siguiente. Esos analistas sostienen que en caso de un muy mal escenario en que las tensiones financieras internacionales llevaran a Estados Unidos hacia una recesión, México podría ser arrastrado también.
Y para qué se plantean estas inoportunas preocupaciones cuando aquí y por ahora todo mundo parece estar a salvo. Pues el asunto menudo es que no se advierten en el horizonte medidas suficientes de prevención ante una ola enorme que se está gestando del otro lado del mundo, y no obstante que de este lado se dan eventuales avisos de alarma sobre diversos inconvenientes como el caso de algunos tipos de crédito, de los que, quienes conocen, han advertido que podrían convertirse en una nueva burbuja similar a la de las trajetas de crédito de los años noventa, pareciera que se hablara en el desierto.
Lo que está sucediendo a los países ricos, de no haber una mejoría, tarde o más temprano repercutirá no sólo en nuestro entorno, sino en nuestro bolsillo. Si eso está aconteciendo allá y nuestro fuerte y poderoso vecino del norte no está del todo libre de padecer sus efectos, en verdad sería inexplicable que los pobres no se preocuparan y ocuparan de tomar serias medidas preventivas.
La economía, tema para eruditos e iniciados, es no obstante asunto de todos, sin embargo poca atención se ve ante la evolución de esta situación que, como se ha dicho al principio, depende más de posibilidades e hipótesis entrelazadas, por lo que no hay certezas para nadie.











