Hoy Chiapas celebra su Federación a México

Hoy Chiapas celebra su Federación a México

El estado de Chiapas se integró a la República Mexicana hace 192 años, un 14 de septiembre de 1824, lo que permitió a la entidad lograr avances en materia económica y social.

El cronista de la capital de Chiapas, José Luis Castro Aguilar, consideró que a lo largo de estos años ha habido avances sustantivos para Chiapas y sus ahora 122 municipios.

Además, los 12 grupos de indígenas que reconoce la Constitución de Chiapas han sido considerados dentro de tales avances en materia económica, política, social y cultural, que a su vez han aportado desde siempre su conocimiento ancestral al cuidado de sus pueblos y comunidades, preservando nuestras mayores identidades.

En entrevista, Castro Aguilar comentó que el más grande acontecimiento en la historia de esta entidad es el plebiscito (procedimiento jurídico por el que se somete a votación popular una ley o un asunto de especial importancia para el estado) realizado por los habitantes entre 1823 y 1824 para elegir el destino de la entidad.

La provincia de Chiapas, bajo el dominio de las autoridades guatemaltecas durante la época colonial, se federó con la República Mexicana después de la disolución del Primer Imperio Mexicano y la declaración de independencia de las Provincias Unidas del Centro de América.

De acuerdo con el cronista, durante este lapso solo deberían existir 37 gobernadores, luego de que los primeros tenían una duración de cuatro años y desde 1952 el período empezó a ser de seis años.

Por lo que desde 1825 hasta el año 2012, fecha en que se eligió al último gobernador, han existido 37 mandatarios constitucionales.

Según el especialista, la federación de Chiapas a México ha ocasionado el desarrollo de la infraestructura básica en educación, salud, vías de comunicación y un presupuesto que en un 85 o 90 por ciento se integra con recursos provenientes de la federación.

El mismo, narró que a partir de 1910 llegó el primer vehículo a Tuxtla Gutiérrez y es cuando los gobernantes comenzaron a transportarse a la Ciudad de México, que antes era por barcos y el ferrocarril.

Hasta ese momento, San Cristóbal era la capital del territorio chiapaneco; sin embargo en 1892, el gobernador Emilio Rabasa cambió la sede del poder estatal a Tuxtla Gutiérrez, por lo que en 1911, los habitantes de la antigua capital chiapaneca se pronunciaron a favor de retomar la designación de capital.

En las décadas siguientes, el estado continuó su proceso hacia la modernización y se llevó a cabo la reforma agraria, se organizaron los trabajadores en sindicatos, inició la extracción petrolera en el estado y se creó el Instituto de Ciencias y Artes de Chiapas.

Pero a pesar de ser un estado en transición, la desigualdad social ha perseguido a este territorio desde sus inicios y, en 1994, el autoproclamado Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) se levantó en armas desde las profundidades de la selva chiapaneca para protestar por las injusticias de las que los pueblos indígenas son objeto y reclamar la autonomía de sus comunidades.

Con bases en un cuerpo clandestino de izquierda que se preparó por años en tácticas militares y con el objetivo de derrocar al entonces presidente mexicano, Carlos Salinas de Gortari, por su férrea defensa del neoliberalismo, esta facción revolucionaria se colocó en los titulares de las publicaciones internacionales más importantes del planeta.

Defensores de los derechos humanos y observadores internacionales dirigieron sus esfuerzos a la “causa zapatista”. Pero el gobierno mexicano no estaba dispuesto a permitir que un grupo insurgente afectará la imagen y el desempeño económico del país, quien estaba en vísperas de firmar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte con sus países vecinos de Canadá y Estados Unidos.

Hoy, el zapatismo es un emblema ineludible de un siglo ajetreado. Zapata estaba en sus inicios y, algunos dirán, estuvo al final. Pero el zapatismo no es, como quieren pensar sus simpatizantes, una fuerza telúrica en la historia de México. Es un fenómeno, cuyo origen le debe más a la casualidad que al destino predeterminado. Los artífices del EZLN no fueron los pueblos indios sino un puñado de intelectuales urbanos, de clase media y transnochados.

A lo anterior, es claro que el estado hoy ya no es la entidad más marginada del país, es la segunda, al ser superada por Guerrero, lo que explica en su mayoría porqué cada vez es mayor la instalación de pisos de tierra, electricidad y drenaje, servicios que han aumentado 26, 18 y 22 puntos porcentuales de cobertura, respectivamente. Por lo que sería interesante hacer un balance y reflexionar que tan favorable ha sido la federación de Chiapas a la República Mexicana.