De acuerdo con la Declaración de los Derechos Humanos, “la familia es el elemento natural y fundamental de la sociedad y tiene derecho a la protección de la sociedad y del Estado, es una estructura viva, que se mueve con los cambios propios de la sociedad”.
Con el propósito de crear conciencia sobre la importancia de los hogares familiares, así como de hacer frente y crear políticas públicas orientadas a proteger los vínculos de sus integrantes, desde el 2005 se instituyó en nuestro país, el primer domingo de marzo, el Día de la Familia Mexicana.
En torno a esta fecha, indicadores demográficos y económicos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en Chiapas existen alrededor de un millón 239 mil hogares, de los cuales el 91.8 por ciento de los integrantes tienen parentesco con el jefe o jefa del hogar, lo que significa que la mayoría de la población vive en familia.
Para la regidora del Ayuntamiento de Tuxtla Gutiérrez e integrante de la Comisión de Derechos Humanos, Jovannie Maricela Ibarra Gallardo, la familia es una pieza importante para fomentar valores esenciales en las nuevas generaciones, a fin de promover niños y jóvenes respetuosos de la diversidad de ideas, pensamientos y formas de vida.
Apuntó que desde el hogar se pueden inculcar valores que garanticen el respeto a la dignidad humana, ya que con esto se logrará un mejor desarrollo en la comunidad, el estado y el país.
En opinión del psicólogo Amilcar Cruz Sarmiento, la comunicación es la base de cualquier tipo de relación familiar, por ello, es importante desarrollar una sana convivencia, ya que de esta forma las personas crecen y viven de una forma más saludable emocionalmente.
Para lograr esto, recomendó mantener un interés y respeto por lo que hace cada miembro de la familia, inclusive si no se comparte un modo de pensar similar.
Ejemplificó que realizar juegos familiares, como los de mesa, ayudan a pasar un rato agradable, además de tratar de que todos los miembros de la familia se sienten a comer a la misma hora, de esta manera habrán de compartir más tiempo y poder entablar una conversación.
Al existir discusiones, dijo, entre algunos miembros de la familia, se deben evitar las conductas irrespetuosas o hacer uso de palabras impropias, por lo que las diferencias deben resolverse con comunicación, pues es la base de todo.
De acuerdo con el INEGI, por su diversidad los hogares familiares pueden dividirse en clases, que se forman a partir del tipo de parentesco que se tenga con el jefe del hogar, formándose los hogares nucleares, ampliados y compuestos.
El primero se conforma por el núcleo familiar de primera generación, es decir, padre y madre con hijos o parejas sin hijos, y en donde según registros ocupa siete de cada 10 hogares; los ampliados incluyen una persona extra con parentesco con dos hogares y solo uno de cada 10 hogares son compuestos, es decir, una persona sin semejanza dentro del hogar.
En el estado, la mayoría de los hogares son dirigidos por una figura masculina, siendo los que reciben un ingreso económico de cinco mil pesos en promedio para sostener el hogar, en tanto que el 24 por ciento se encuentra bajo la responsabilidad de mujeres, quienes además realizan labores domésticas no remuneradas en sus viviendas.
Además, las jefas de los hogares invierten 33 horas promedio a la semana en las tareas domésticas, a diferencia de los jefes con 11, en donde destinan también tiempo para el cuidado de los integrantes, por lo que las madres de familia se mantienen en un esfuerzo constante para lograr un bien común.
De ahí la importancia de la familia como un lugar privilegiado para la educación y el crecimiento, donde se puede encontrar protección y seguridad.












